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Policiales

Comenzó en la Sala VII el juicio por el crimen de Jimena Salas

Las audiencias se extenderán hasta el 21/05 y estiman que pasarán más de 100 testigos.

Cuatro años y tres meses pasaron del espantoso asesinato de Jimena Beatriz Salas, la mujer de 44 años a la que aún no se sabe quién o quiénes la mataron y por qué. Hoy comenzarán las audiencias de debate a partir de las 8 en el Salón de Grandes Juicios “Dr. Miguel Ragone”, ubicado en el subsuelo del Poder Judicial de esta capital. El juicio se extenderá hasta el viernes 21 del corriente mes, llegaron imputados Sergio Horacio Vargas (36), acusado de partícipe secundario de homicidio triplemente calificado por ser cometido con alevosía y ensañamiento y por precio o promesa remuneratoria. Mientras que Nicolás Federico Cajal Gauffín, pareja de la víctima en el momento del crimen, será juzgado por encubrimiento agravado.

Fuentes oficiales indicaron que por la Sala VII del Tribunal de Juicio, que estará integrado por los jueces Francisco Mascarello, Federico Diez y Javier Armiñana Dohorman, pasarán más de 100 testigos. En ese sentido, y teniendo en cuenta la trascendencia del juicio que se empezará a ventilar desde hoy en Salta, las instancias decisivas del mismo serán transmitidas a través del canal de Youtube del Poder Judicial. Hoy se emitirá la lectura de la requisitoria fiscal de elevación a juicio, mientras que en la etapa final de la audiencia de debate se transmitirán los alegatos de las partes y la lectura del veredicto.

Sin dudas no será un debate más en el ámbito jurídico de la provincia, se trata de una causa plagada de interrogantes que desde hoy intentarán buscar una explicación y se ventilarán en el Salón de Grandes Juicios. Lo único cierto hasta el momento fueron los hechos que transcurrieron durante la instrucción y luego de ella. Dos fiscales fueron removidos, Pablo Paz y Rodrigo Miralpeix, al primero incluso se le abrió un sumario administrativo interno para ser investigado; al cabo de un tiempo y de designar dos nuevos investigadores, Ramiro Ramos Ossorio y Pablo Rivero, el procurador Abel Cornejo volvió a cambiar y decidió sacar a este último e incorporar a Ana Inés Salinas Odorisio y Gustavo Torres Rubelt.

Con el tridente de fiscales definidos, tampoco faltó la puja mediática expuesta por el procurador general y el defensor de Cajal Gauffín, el doctor Pedro Arancibia. A ello se sumaron los cambios de carátula en la investigación hacia Vargas, quien pasó de ser el presunto sicario al hombre que marcó la casa de la víctima y ofició de “campana” en el horror desatado el 27 de enero de 2017 en el barrio San Nicolás de la localidad de Vaqueros.

Marcelo Eduardo Arancibia y Luciano Romano serán los defensores técnicos de Vargas, y Marcos Rubinich defenderá al imputado en relación a la acusación de la querella y la actoría civil. Por su parte, Pedro Javier Arancibia intervendrá como defensor de Cajal Gauffín; Marta Verónica Aguilar Bossini será la querellante y actora civil; y la asesora de Incapaces 2, Claudia Mariela Flores Larsen, intervendrá en representación de las hijas menores de la víctima.

La víctima recibió más de 40 puñaladas

De acuerdo al expediente, Salas fue asesinada de más de 40 puñaladas, presuntamente durante un robo, en la casa fueron encontradas encerradas en un baño sus hijas mellizas de tres años. Los fiscales sostuvieron que la conducta desplegada por Cajal derivó en “una manifiesta obstrucción de la justicia”. Asimismo, consideraron que se pudo establecer que los autores materiales contaron con la activa colaboración de Sergio Vargas para la perpetración del hecho. En esa circunstancia alguien utilizó un perro -caniche toy- para dar con la víctima.

Por otra parte, se pudo determinar que Cajal, pese a ser pareja de la damnificada, habría desplegado una conducta criminalmente punible al ocultar información trascendental para la investigación de los hechos, direccionándola y condicionando el resultado en función de intereses personales.

Para los fiscales, esto, más el transcurso del tiempo, impidieron la determinación de los autores materiales, sobre los que la investigación continúa de manera constante e intensa. Según la autopsia practicada al cuerpo, además de las 40 puñaladas, la mujer presentaba signos de defensa y se utilizaron al menos dos armas blancas para cometer el hecho.

Sergio Vargas, ¿perejil o cómplice?

Desde que Sergio Vargas fue detenido, acusado primero de ser el sicario que mató a Jimena Salas y luego quien ofició de “campana”, su familia no paró de pedir por su libertad entendiendo que se trata de un “perejil”. Sin embargo, para los fiscales en las declaraciones de Vargas “hay demasiadas inconsistencias” y sospechan que en el crimen de Salas hizo de campana, actuando en concordancia con quien/nes usaron un perro de señuelo. Para los investigadores no coincide el relato de uno de sus amigos, quien señaló que desde las 10 habían estado tomando vino en Vaqueros, con lo que dijeron los vecinos del barrio San Nicolás: que Vargas ofrecía unas sandalias. Para los fiscales el imputado estuvo en la zona, interactuó con vecinas y preguntó por una señora con dos hijas, quien le habría encargado sandalias. Los investigadores niegan que Vargas haya sido un vendedor ambulante, a lo sumo era albañil y “vago”, según describen sus compañeros de obras, y tampoco era madrugador ni trabajaba los lunes. Señalaron que sus exparejas, y madres de sus hijos, coincidieron de que Vargas nunca se dedicó a la venta de artesanías ni ningún otro producto, tampoco haber visto al acusado hacer sandalias. Entre los antecedentes fue condenado por ejercer violencia contra su pareja embarazada, violación de domicilio y amenazas con armas.

Federico Cajal Gauffín, ¿es el encubridor?

Cajal Gauffín es la expareja de la víctima, el hombre que para los investigadores alteró la escena de manera “muy evidente” a raíz de distintas circunstancias que serán ventiladas desde hoy en el Salón de Grandes Juicios. Pedro Arancibia, abogado defensor, apuntó desde el inicio contra una endeble investigación, acusaciones sin fundamentos y sostiene que tanto su defendido como Vargas son inocentes.

Los fiscales sostienen que Nicolás Federico Cajal Gauffín está acusado del delito de encubrimiento agravado, en orden a evitar dar cuenta acerca del origen o naturaleza de bienes espurios que estaban en su poder y que fueran sustraídos por los autores del homicidio en ocasión de ejecutar el hecho principal. Ocultó en sus declaraciones un dato fundamental para la investigación: la sustracción de dinero o de sustancias que mantenía en su poder, por motivos que se desconocen y de los que hay certezas que existían.

Otras sospechas que pesan sobre el viudo son: la alarma de la casa de Salas fue desactivada el día anterior, la cremación casi inmediata del cuerpo de la víctima, la limpieza total de la escena del crimen a cargo de una pariente a 48 horas de ocurrido el asesinato. En todo momento el imputado sostuvo la teoría de un “robo frustrado”.

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