El ministro de Economía anticipó que no habrá novedades inmediatas para el agro y aseguró que cualquier reducción adicional dependerá del crecimiento de la actividad y de un mayor margen fiscal.
Luis Caputo ratificó que el Gobierno pretende eliminar los derechos de exportación, aunque evitó fijar plazos para concretar ese objetivo. Durante su paso por la Expo Rural de Palermo 2026, previo a la visita del presidente Javier Milei, el funcionario sostuvo que las medidas destinadas al sector ya fueron comunicadas y apostó por brindar «certidumbre» sobre la continuidad del rumbo económico.
Consultado sobre la posibilidad de que el jefe de Estado presente nuevas decisiones durante su visita a la muestra el próximo domingo 26, el ministro moderó las expectativas. «Los anuncios se hicieron hace dos meses», respondió, y remarcó que la prioridad oficial es demostrar que el camino adoptado no tendrá modificaciones.
La posibilidad de avanzar con nuevos recortes impositivos quedó vinculada a la evolución de las cuentas públicas. Según explicó Caputo, «en la medida que el país crezca más y nosotros tengamos más superávit», el Ejecutivo contará con mayor espacio para aliviar la carga que soporta la producción.
Además, destacó la respuesta del sector ante cada modificación tributaria, al afirmar que «en la medida que nosotros podamos seguir bajando retenciones, la reacción de los productores es inmediata». Para el funcionario, ese comportamiento confirma que los incentivos tienen un efecto directo sobre la generación de divisas.
El objetivo de eliminar los derechos de exportación
Caputo reiteró que la intención de la administración nacional es suprimir estos gravámenes, pero dejó en claro que será un proceso gradual. En esta línea expresó: «Nuestro objetivo es terminar, en algún momento, con todas las retenciones», sin precisar un cronograma para alcanzar esa meta.
Además, cuestionó las políticas aplicadas desde 2002 y consideró que la combinación de derechos de exportación y brecha cambiaria distorsionó la actividad. A su entender, ese escenario convirtió al negocio productivo en una operación condicionada por variables financieras y desalentó a sectores capaces de aportar empleo y moneda extranjera.
El funcionario definió al campo como «uno de los motores principales» de la economía argentina y sostuvo que durante las últimas décadas fue sometido a una presión excesiva. También señaló que el desarrollo de otras actividades generadoras de divisas podría otorgarle al Estado mayor flexibilidad para reducir la carga tributaria agropecuaria.
Aunque la supresión de los derechos de exportación se mantiene entre las metas gubernamentales como un gesto político positivo hacia el sector agropecuario, este progreso gubernamental se encuentra supeditado a la evolución económica y a la preservación del superávit fiscal. De esta manera, la expectativa ya no pasa por una medida inmediata en Palermo, sino por saber cuándo las cuentas fiscales permitirán transformar esa promesa en una nueva rebaja efectiva.
