Un informe del FMI planteó una reforma tributaria integral para el país y propuso cambios que impactarían sobre trabajadores, monotributistas y el consumo.
En su análisis sobre cómo marcha la economía argentina, el llamado «Artículo IV», el Fondo Monetario Internacional insta a una reforma tributaria que prevea menos impuestos distorsivos, como las retenciones a la exportación de granos y el impuesto al cheque, y que para compensar esos fondos resignados por el Gobierno haya más trabajadores que aporten a Ganancias y se aumente la carga sobre los monotributistas.
Según el documento del organismo multilateral referido a la economía de la Argentina, el objetivo de las medidas que enumeró en cinco ejes es lograr un incremento de la recaudación equivalente al 3,3% del Producto Bruto Interno (PBI). De esos recursos, estimó el Fondo, casi la mitad debería llegar a las provincias a través del sistema de coparticipación.
El informe del Fondo llegó con el desembolso de 1.000 millones de dólares para reforzar las reservas del Banco Central, y en un año en el que el Gobierno se comprometió a presentar una reforma tributaria hacia finales de este 2026.
Cinco ejes
El punto de partida del informe del Fondo fue considerar que el sistema tributario argentino aún es «complejo, altamente distorsivo e inestable», lo que impacta negativamente sobre el crecimiento, la competitividad y la formalización de la economía. A partir de allí, desarrolló su propuesta en cinco ejes.
En primer lugar, el Fondo Monetario Internacional sugirió al Gobierno argentino un ajuste en el gasto tributario, que hoy representa alrededor del 3,5% del PBI. Para ello propone unificar alícuotas del IVA (la alícuota es del 21%, pero hay productos con alícuota reducida al 10,5%), con compensaciones a hogares vulnerables, eliminar exenciones sin fin social y reducir regímenes preferenciales. Esto generaría una ganancia fiscal de 0,4% del PBI.
Ganancias
El segundo punto y tal vez el más sensible es, según el Fondo Monetario, la necesidad de ampliar la base de contribuyentes del impuesto a las Ganancias, cuya recaudación representa solo el 1,8% del PBI y se encuentra por debajo del promedio regional.
Sugiere bajar el piso de ingresos a partir del cual se paga para que al menos el 20% de los trabajadores sea alcanzado por el tributo, armonizando deducciones y simplificando alícuotas, lo que aportaría un 0,4% adicional del PBI.
Recuerda que la reforma de Sergio Massa de 2023 redujo el universo de trabajadores alcanzados a menos del 1% de los empleados formales. El FMI pide volver al criterio de 2019 cuando al menos el 20% pagaba Ganancias. Hoy se estima que los alcanzados son poco más de 1 millón de empleados. El cambio implicaría que 2,3 millones de personas paguen Ganancias.
En cuanto al Monotributo -tercer eje-, se recomienda alinearlo con el régimen general, homogeneizar alícuotas y contribuciones sociales, y reducir los efectos de los umbrales, aprovechando herramientas tecnológicas para simplificar la administración. Esto podría generar ingresos entre 0,4% y 1% del PBI.
Sociedades y tasas especiales
Para las empresas, el FMI propuso revisar el Impuesto sobre Sociedades -cuarto eje-, estableciendo un mínimo basado en facturación y una tasa fija del 30% sobre ganancias, equilibrando el tratamiento de dividendos e ingresos de capital para limitar la evasión y mejorar incentivos.
Finalmente, el quinto punto es fortalecer los impuestos especiales, adoptando un sistema mixto que combine tasas específicas con gravámenes por valor de productos como tabaco, alcohol y bebidas azucaradas. La actualización por inflación de estos tributos podría generar ingresos equivalentes a 0,5% del PBI.
Reducción de impuestos «distorsivos»
A cambio de la modificaciones en impuestos sensibles como Ganancias e IVA en productos de la canasta alimentaria, el Fondo propuso avanzar en la reducción de impuestos considerados «distorsivos», como las retenciones a las exportaciones de productos agrícolas y el llamado impuesto al cheque.
La reducción de las retenciones, estimó el Fondo, podría incrementar casi 10% las exportaciones de cereales y oleaginosas, a partir de lo cual se sumarían US$5.000 millones adicionales por año a la economía argentina.
