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Policiales

Una periodista salteña desesperada denuncia a su expareja por acoso y amenazas

Recién luego de la muerte de la maestra, la Policía se alertó y se abocó a buscarlo, pero no logran ubicarlo.

El llegar a límites supone pisar líneas que uno no se esperaba. Para Carolina Vargas, la exposición es la última carta a la que echa mano, y asume los costos de «poner la cara». Su desesperación la llevó al punto de grabar un video en vivo por Facebook pidiendo ayuda. «Tengo miedo, quiero estar tranquila», compartió.

El miedo llega desde que comienza el día y se expande en cada actividad diaria, desde ir a comprar hasta dormir. Denunció hace más de cuatro meses a su expareja, C. G., por acoso y amenazas. La periodista comenzó con las primeras denuncias en enero. Sin embargo, los episodios continuaron y se dictó restricción de acercamiento en reiteradas oportunidades.

A las anteriores medidas judiciales se sumaron, durante los últimos días, actas por «desobediencia judicial». Para Carolina, hubo inacción policial.

Lo que puso algún freno a los constantes acosos que vive hace meses fue el crimen de la maestra Rosa Sulca, que ocurrió el martes y dejó en la mira la actuación de la fuerza de seguridad. «Ahora sí se movió un poco todo y fue la Policía a buscarlo, pero ya no lo encuentran», advirtió Carolina, al mismo tiempo que resaltó que era «obvio que eso iba a suceder».

«Siempre daba direcciones falsas», señaló como una de las tantas evasivas que su ex desplegaba «gracias al escaso» control de la Policía. Las diferentes violaciones a la prohibición de acercamiento de estos cuatro meses son ejemplos de que Carolina pone sobre la mesa.

El desconocimiento sobre el paradero de su ex la asusta. La mujer vive un doble aislamiento, el social y obligatorio por la pandemia, y el que se autoimpuso por tener miedo hasta de ir a comprar alimentos.

Carolina se separó el 30 de noviembre, «por infidelidades». Los acosos habrían comenzado a principios de enero según relató. «Él sabe lo que hago, pasa todo el día por acá con la excusa de que es su ruta diaria, pero luego me da pruebas de que sabe mis movimientos. Me dice, por ejemplo, que me vio en la pollería a la mañana o que ayer no estaba», contó Carolina que se siente en «vilo». Estas «pruebas» la atemorizan, no solo por ella sino por las personas a su alrededor.

«Me hackea el teléfono y hasta las cuentas de correo y redes sociales. Si ve a alguien que no conoce conmigo en una foto, también va por esa persona», indicó.

Las noches son de desvelo porque «es cuando más pasa» y la atemoriza. «Viene con el auto y, como tiene problemas con el alcohol, viene borracho, pasa, te toca bocina, se para bajo mi ventana, se mantiene con el auto encendido y da vueltas», recordó Carolina, sobre una de las tantas noches a las que hasta sus vecinos se «acostumbraron».

La última vez que tuvo «rondas nocturnas», fue el 26 de abril, luego de que su ex hiciera «tal escándalo» que los vecinos llamaron a la Policía. La situación de violencia develó otra: «Estaba borracho, lo llevaron a la dependencia de Villa Palacios y me dijeron que llamara a un familiar para que se llevara el vehículo. No le hicieron alcoholemia porque dicen que, por el coronavirus, no están haciendo los controles», denunció Carolina Vargas.

«Éstá inhabilitado para conducir pero le volvieron a dar el auto, siempre se lo vuelven a dar porque saca licencias de conducir de La Caldera. Allá tiene amigos», planteó la mujer.

La periodista aseguró que las amenazas no son físicas pero sí psicológicas y emocionales. «Me dice que va a dañar mi carrera, me dice que él no es conocido, pero que yo sí y por eso soy la que pierdo. Me amenaza con dar a conocer videos y fotos íntimos de cuando éramos pareja», contó la mujer, que trabajó en distintas radios y medios de comunicación locales.

Carolina siente que pelea contra un peligro latente e invisible y necesita recuperar su tranquilidad. «Si te golpea, sabés que tiene que estar ahí, yo no sé cuándo me está viendo él. Ahora anda en la camioneta de su trabajo que yo no conozco. Los vecinos me dijeron que lo vieron hace dos días de nuevo por aquí», lamentó.

Fuente: El Tribuno

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