Diario de Salta
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Provincia de Salta

Construyen máscaras con impresoras 3D y las donan a trabajadores de la salud

Abigaíl Recchiuto y Guillermo Russo decidieron hacer un aporte a Salta.

Muchos afirman que la solidaridad se impone en momentos de crisis. Las personas son más altruistas y dejan el egoísmo de lado para intentar ayudar al prójimo. La pandemia del coronavirus provocó que se den a conocer cientos de casos de ciudadanos comunes que salen a colaborar en tiempos de cuarentena. La historia de Abigaíl Recchiuto y Guillermo Russo encaja perfectamente. Esta pareja de salteños, que trabaja de forma independiente arreglando equipos de salud, comenzó una acción solidaria para colaborar con los equipos de salud de Salta.

La misma se empezó a gestar cuando vino una clienta de ellos para reparar un equipo que realiza tratamientos de estética. Abigaíl contó a El Tribuno que la mujer les preguntó si le podrían fabricar máscaras protectoras ya que ella trabaja en el Samec. “Nosotros le dijimos que sí, que no teníamos problemas y comenzamos a fabricar estas mascarillas. Ella se llevó unas 30 mascarillas para Santa Victoria Este y ahora estamos haciendo otra tanda, pero es para Salta capital”, expre só.

Pero la historia no terminó ahí. Hace unos días retiraron un respirador que habían arreglado para el departamento de Anta y les pidieron si podían fabricar las mismas máscaras protectoras. La respuesta no se hizo esperar y obviamente dijeron que sí. Pero al ser un trabajo casi artesanal, la confección de ese elemento de protección lleva su tiempo y, por supuesto, también tiene su costo, que por el momento es afrontado por los chicos, ya que están utilizando material propio para elaborar todas las máscaras.

“Estamos donando todas las máscaras que hacemos, no cobramos nada. Se las damos para que ellos las repartan. Los chicos de salud van a ser los primeros que nos brinden auxilios. Hay que pensar en todos, sinceramente uno no sabe cuándo nos va a tocar o a algún familiar. Guillermo tiene su abuelita ya grande, yo también. Mi papá es diabético crónico, así que uno nunca sabe en qué situación nos podemos encontrar. Aparte, están tan desprotegidos”, expresó.

La impresión de la vincha para la máscara protectora lleva aproximadamente unos 50 minutos. Como tienen una sola impresora 3D tienen que turnarse entre ellos para poder trabajar durante todo el día y completar los pedidos.

“Nos quedamos toda la noche, a veces hasta el otro día fabricando. Mientras yo duermo un par de horas mi novio imprime. Después cuando me levanto yo sigo trabajando y Guillermo se va a dormir. Así nos vamos turnando para poder tener varias, porque si no, no te dan los tiempos”, expresó Abigaíl. De la bobina de hilo sacan aproximadamente unas 30 viseras y el costo de la misma es de 1.300 pesos. La máscara se completa con una lámina de acetato, que es el material que se utiliza para hacer las radiografías, y se la coloca en el frente. Por ahora el acetato es lo que más escasea. Gracias a la donación de Pablo Lara, que les regaló un poco de material, pudieron seguir trabajado. “Nosotros vimos una publicación de él en Facebook y nos obsequió una lámina de tres metros por 1,50. Esa cantidad de material nos alcanza para hacer 100 visores”, expresó la joven. Sin embargo, no va a alcanzar, ya que tienen bobinas para hacer 300 máscaras. Abigaíl y Guillermo se la pasan encerrados en el taller. Como son vecinos pueden verse todos los días. “Mi mamá o mi papá nos cocinan y vamos a comer ahí y después nos volvemos al taller. Mi mamá también nos ayuda a coser los elásticos en las máscaras, hay colaboración de todos”, relató.

Pero la situación de esta pareja no es distinta a la de cualquier trabajador independiente. No están teniendo ninguna entrada de dinero, viven el día a día, gracias a los ahorros que pudieron juntar. Sin embargo, eso no los desalienta a ayudar a las personas que hoy están poniendo todo para cuidarnos, como es el personal de salud.

“Tenemos seis bobinas de hilos por las dudas, para fabricar piezas. Guillermo las había comprado y las tenía guardadas. Estas están nuevas, así que las vamos usando. Tenemos material para hacer las vinchas, pero nos falta el acetato. Nos están pidiendo de todos lados y Guille tiene un corazón muy grande y no quiere sacar ventaja de la situación. Pensamos donar todo, porque sabemos que lo que uno da va a volver en algún momento”, remarcó Abigaíl.

La joven piensa que la cuarentena se va a extender y tiene la esperanza de que la situación no sea tan grave como en los países europeos, aunque sabe que esta complicada la situación. “Uno conoce la salud pública, y nosotros no la vamos a pasar bien, porque con el coronavirus se necesitan respiradores y acá no van a dar abasto, lamentablemente”, finalizó.

Quiénes son

Abigaíl (23) nació en Joaquín V. González y hace cuatro años que vive en la ciudad de Salta. Estudió Biomedicina, que la habilita para la reparación de equipos médicos, y hace tres años que está en pareja con Guillermo. Él nació en capital, estudió ingeniería electrónica en Tucumán y retornó a la provincia hace cuatro años. Su taller está ubicado en pasaje los Andes, entre Lola Mora y Coronel Vidt, cerca de la comisaría que está en la avenida Bélgica. En el país hay dos grandes comunidades llevando adelante este mismo proyecto. Por un lado, Makers Argentina y por otro, Resistencia Argentina.

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