El crimen fue considerado como un acto de violencia de género por la fiscalía, que había solicitado la pena máxima, mientras que la defensa había pedido una condena mínima.
La Justicia dictó su veredicto este jueves en el caso que conmocionó a la comunidad salteña, condenando a José Eduardo Figueroa a una pena de prisión perpetua por el femicidio de Mercedes Kvedaras. Durante el juicio, la fiscalía había solicitado prisión perpetua para el acusado, argumentando que el crimen fue ejecutado con «lucidez, determinación y voluntad», mientras que la defensa había pedido la pena mínima de 10 años, negando la existencia de un contexto de violencia de género previo.
La sentencia fue leída luego de que en a jornada de ayer los alegatos se extendieran por mas de 12 horas, donde las posturas fueron marcadamente opuestas. La fiscalía sostuvo que el crimen fue un femicidio, señalando que el imputado había mantenido una relación de control y violencia con la víctima. Por su parte, la defensa argumentó que no hubo un patrón de agresión sostenida, tratando de desarticular la acusación de violencia de género.
