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Policiales

 Violento asalto a un remisero en Jujuy

Jujuy: Delincuentes secuestraron a un remisero en la localidad de La Esperanza, lo encañonaron con un arma de fuego, lo golpearon, le quitaron la llave, lo maniataron y lo metieron en el baúl.

Delincuentes aún no identificados por la Justicia secuestraron a un remisero en la localidad de La Esperanza, lo encañonaron con un arma de fuego, lo golpearon, le quitaron la llave, lo maniataron y lo metieron en el baúl, para luego dirigirse, conduciendo el remís, hasta el barrio San Francisco de San Pedro de Jujuy, donde permanecieron apostados a escasos metros de la terminal de ómnibus.

En un determinado momento, junto a otro delincuente que se desplazaba en una moto, interceptaron un vehículo, en el que circulaba una mujer propietaria de una cadena de supermercados de esta ciudad y le robaron cajas herméticamente cerradas que había en el interior del rodado para luego darse a la fuga, según informa El Tribuno de Jujuy.

Trabajadores municipales que estaban en el lugar limpiando la calle y la plazoleta relataron que momentos antes del atraco, observaron a un hombre que a bordo de una motocicleta de alta cilindrada que daba vueltas por el sector, como aguardando la llegada de alguien.

Posteriormente, dijeron que llegó un remís de color blanco y se detuvo sobre calle Sargento Cabral. Minutos más tarde, al percatarse de que por la subida de la calle Los Claveles circulaba un vehículo, tanto la moto como el remís arrancaron y le bloquearon el paso.

Perpetan el violento y audaz atraco 

Rápidamente dos sujetos se bajaron del auto, uno tenía un arma de fuego, amenazó a la mujer, luego rompió los vidrios del auto y sacaron varias cajas.

La mujer gritaba pidiendo ayuda y en esas circunstancias, una mujer policía que estaba de franco pasaba por el lugar llevando a su pequeño hijo y cuando escuchó los gritos, se acercó para ayudar a la mujer, siendo amenazada por uno de los malvivientes. Al cabo de pocos minutos, los ladrones se retiraron del lugar y huyeron raudamente en dirección a la ruta nacional Nº 34.

Lejos de aguardar la llegada de la policía, la damnificada se alejó del lugar y según trascendidos, se habría dirigido hasta el depósito del supermercado, donde guardó el vehículo sin dar participación a la policía ni denunciar el hecho. Se sospecha que la entregaron.

El trabajo de la Brigada

Luego de que la Brigada, merced a un video que circuló por las redes sociales, realizara las averiguaciones correspondientes sobre el automóvil, pudo constatar que fehacientemente se trataba de un vehículo de propiedad del citado supermercado, por lo que se dirigió al lugar.

Se supo que la damnificada pidió hablar solo con el fiscal que estaba a cargo de la investigación, quien dispuso que peritos de Criminalística del Ministerio Público de la Acusación se trasladen al depósito y realicen la inspección del mismo, sin proceder al secuestro preventivo del rodado.

Oficialmente, no se supo si en realidad las cajas contenían dinero o documentación y si en caso de ser producto de la recaudación, a qué monto ascendía la suma robada.

Angustia y terror

Momentos de gran angustia y temor vivió un conocido vecino de la localidad de La Esperanza, de 50 años, que trabaja como chofer de un automóvil marca Chevrolet Corsa de color blanco, afectado al servicio alternativo de pasajeros, cuando en la mañana de ayer, al salir a trabajar, poco después de las 6, fue abordado por dos supuestos pasajeros y uno de ellos le pidió que lo trasladase hasta el hospital «Guillermo Paterson», debido a que su hermano estaba con mucha tos.

Ambos subieron al remís y cuando transitaban por inmediaciones del cementerio de esa localidad, ubicado en la avenida El Trabajo, pidieron al chofer que se detuviera, para que suba otro pasajero.

En ese ínterin, uno de los sujetos apuntó con el arma de fuego al hombre del volante, diciéndole que era un robo y que si se quedaba callado, no le pasaría nada.

Allí, le sacaron el dinero que les habría cobrado para llevarlos hasta el hospital y las llaves, también exigieron la entrega del celular, pero como el remisero acostumbraba a llevar el celular escondido entre sus ropas, aseguró que no tenía.

Luego de golpearlo y de maniatarlo, lo obligaron a entrar al baúl y lo encerraron. En ese momento le preguntaron si tenía gas o nafta, respondiendo la víctima que como recién salía a trabajar no había cargado gas.

Los malvivientes se comunicaron vía celular con otra persona y pidieron que comprara nafta, por lo que se presume que uno de los malvivientes acudió a una estación de servicio.

Posteriormente, se dirigieron hasta el lugar del atraco, donde el remisero solo escuchó los gritos de una mujer pidiendo ayuda.

Minutos después los malvivientes se dirigieron a la ruta y fue allí en que el remisero logró sacar de entre sus ropas íntimas su celular y envió un mensaje al propietario del remís, alertándolo de que lo tenían secuestrado en el baúl, pero que por favor no llamara ni contestara para que no escuchen.

De inmediato el propietario del remís se dirigió a la Brigada de Investigaciones, donde radicó la correspondiente denuncia.

En tanto los delincuentes escaparon por la ruta 34, y al llegar al acceso sur, tomaron la ruta provincial 56. En inmediaciones del cementerio El Sauzal, ingresaron a un camino interno, donde el remís quedó atascado en las acequias de riego.

Allí se bajaron abrieron el baúl y le dijeron al remisero que no bajara ni mirara hasta que ellos se hayan ido.

A lo lejos, la víctima escuchó el ruido de un motor y al quedar todo en silencio, se encontró con un trabajador del ingenio que estaba regando y le dijo que estaba en tierras de ingenio Río Grande de La Mendieta.

Allí pudo volver a comunicarse con su patrón, que en ese momento continuaba en la Brigada de Investigaciones, confirmando que estaba en los cañaverales cerca del cementerio de La Mendieta.

De inmediato la Brigada de Investigaciones junto a familiares y el dueño del auto se dirigieron al lugar, donde encontraron al remisero, golpeado, con las muñecas lastimadas y fue trasladado hasta la guardia del hospital Paterson, donde fue atendido.

Luego de realizar las pericias correspondientes, el remís fue secuestrado preventivamente y llevado a la Brigada de Investigaciones.

Los efectivos de la Brigada de Investigaciones recorrían las estaciones de servicio en busca de registros fílmicos para determinar si uno de los malvivientes fue a comprar nafta para el remís. Todo es materia de investigación por el momento.

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