El ataque quedó registrado por cámaras de seguridad de la zona, lo que permitió a las autoridades identificar y detener rápidamente al agresor de 17 años.
El horror que vivió una niña de 7 años en Misiones tras ser raptada y atacada por un adolescente de 17, ha dejado secuelas profundas y un reclamo desesperado de justicia por parte de su familia. Micaela G., madre de la niña, describió el difícil momento que atraviesa su hija, destacando que su instinto y sus gritos de auxilio fueron claves para salvarle la vida.
El hecho ocurrió cuando la pequeña se dirigía hacia el kiosco de su abuela, ubicado a tan solo una cuadra de su casa. En el trayecto, fue interceptada por el agresor, quien la amenazó con un cuchillo, le tapó la boca y la arrastró hacia unos matorrales al costado de una calle de tierra. A pesar de la extrema violencia de la situación, la niña logró luchar y gritar. Eso alertó a sus padres.
«En un momento escuché como un grito ahogado y pensé en ella. Le dije a mi esposo: ‘Algo le pasó’. Pensé que por ahí le habían salido unos perros», relató Micaela al medio local El Territorio. Al escuchar un segundo grito, el padre corrió desesperado al lugar y el agresor, al notar la presencia del hombre, se dio a la fuga.
A días del ataque, las secuelas en la menor son evidentes y dolorosas: «Ella quedó muy mal. No quiere salir afuera de la casa», detalló la mamá. El ataque quedó registrado por cámaras de seguridad de la zona, lo que permitió a las autoridades identificar y detener rápidamente al agresor de 17 años.
Tras el arresto, se confirmó un dato alarmante: el adolescente ya contaba con una denuncia previa por «abuso sexual sin acceso carnal» radicada en el año 2024, según confirmaron fuentes policiales.
Ante esta situación, la madre de la víctima exigió que la condición de menor de edad del atacante no sea un atenuante para que recupere la libertad: «La Justicia tiene que hacer algo porque es muy grave lo que hizo y no puede quedar impune. No lo pueden soltar así nomás sólo porque es menor», concluyó con firmeza.
