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Ciudad de Salta

Las frutas y verduras se venden al doble en los barrios de Salta

La cuarentena impide a los vecinos concurrir a grandes centros de compra.

Los precios de los productos de consumo familiar, como frutas y verduras, en algunos barrios y villas de la ciudad de Salta están sufriendo un aumento significativo. Las brechas son importantes y en algunos barrios cualquier precio, de cualquier producto, puede llegar acostar el doble de lo que está en cualquier otro lugar.

De esta manera, el kilo de uva en un barrio de la zona norte, Portal de Lesser, como ejemplo, cuesta 150 pesos mientras que en cualquier feria se encuentra por 70 pesos.

Las quejas de los vecinos se repiten, porque consideran que los comerciantes no tienen argumentos para tantas diferencias. En el mercado Cofruthos venden la misma uva a precios mucho más baratos y hay stock.

Los vecinos de los barrios cercanos a la Ciudad Judicial tienen que caminar varias cuadras hasta Ciudad del Milagro para conseguir enormes diferencias. De un lado de la autopista, la papa cuesta 50 pesos y del otro venden por el mismo monto dos kilos del mismo producto. El tomate cuesta 80 pesos en El Huaico y en Ciudad del Milagro se consiguen a 40.

«Es tierra de nadie y cualquiera pone el precio que le parece. Nosotros vendemos el zapallo para el locro a 20 pesos el kilo y en otro lado lo venden a 40. No hay razón para tanta diferencia», dijo Fernando, el encargado de una verdulería de barrio en la esquina de Batalla de Salta y Ejército Argentino, en Ciudad del Milagro. Todos los días, los vecinos del otro lado llegan con sus carritos. El problema son todos los que no pueden hacerlo. Adultos mayores que no se pueden desplazar quedan atrapados en la usura de los comerciantes cercanos.

Lo mismo sucede con los productos de limpieza que en algunos barrios no tienen precios de referencia. Entonces los vecinos deben salir del lugar cercano y hacen filas desde horas tempranas en los grandes comercios de ventas de esos artículos. Esa es la paradoja, los salteños se congregan en estos comercios, en interminables colas peligrosas, porque no consiguen los artículos en los barrios.

Este fenómeno no es de barrios con menores ingresos. Se da, curiosamente, en aquellos lugares donde supuestamente hay familias con ingresos medios. Los vecinos están «atrapados» por las limitaciones que impone el aislamiento social y preventivo por la pandemia del COVID-19 y quedan a merced del comerciante cercano.

Entre San Remo y Pablo Saravia se llegó a pagar 200 pesos el kilo de zanahorias, y no de las de buena calidad. Es una locura el precio sobre todo teniendo en cuenta que el comercio no está ubicado a más de 10 cuadras del mercado de abasto.

En la rotonda de Limache, el kilo de palta del norte cuesta 100 pesos. La chilena, más conocida como «cuero de sapo», está a 200 pesos en gran parte de las verdulerías del sur. En San Luis llegó a los 400 pesos. Por supuesto que la gran mayoría de los vecinos no pueden llegar recorrer los 5 kilómetros y tienen que pagar el doble por el mismo producto. En el mismo barrio, y algunos otros, la garrafa de 10 kilos se vende entre 450 y 500 pesos cuando en las plantas envasadoras cuesta hasta 340 pesos.

En el oeste capitalino también hay precios usurarios. El kilo de zapallo amarillo llegó a los 40 pesos y el tomate supera los 70 pesos. Para ningún precio hay explicaciones; se paga o se deja. Lo curioso es que los preventistas, fleteros y todo el transporte sigue funcionando normalmente.

En los barrios con familias con menores ingresos, las realidades son diferentes. En Juan Manuel de Rozas, en el extremo norte de la ciudad, la cuarentena por la pandemia es una cuestión tan lejana como incierta. No se ha modificado demasiado la realidad de las familias, salvo por algunos productos que comienzan a escasear.

La Municipalidad de Salta tiene relevados, desde el 20 de marzo, más de 700 comercios de barrio. Las frutas y verduras, carnes y pollos son productos que no están regulados en el listado de precios máximos del Gobierno nacional. En las listas están los productos de la canasta básica como harinas, fideos, aceites, etc. Para el caso de frutas y verduras, estos tienen un margen de discrecionalidad de valores en manos de los comerciantes por el transporte, por el valor agregado, por las cosechas.

“La tarea de realizar una lista de precios excedería la competencia del municipio porque lo tiene que hacer la Provincia, porque ellos tienen hoy la facultad de ser autoridad de aplicación. Lo que sí podemos hacer como municipio es intimar a los comerciantes a la exhibición de precios y a su congelamiento al 6 de marzo. Pero es difícil probar porque deben entregar ticket. Cuando le pedimos los ticket de marzo no los tienen”, dijo María Emilia Calmejane, subsecretaria de Defensa del Consumidor de la Municipalidad.

Lo que pueden hacer los vecinos es llamar al 105 para que vaya el personal Municipal a controlar la exhibición de precios y el con gelamiento.

Fuente: El Tribuno

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