El menor tenía 5 años y falleció tras ser embestido el domingo por la noche por el chofer del intendente Javier Wayar.
La mañana de este lunes en La Merced amaneció atravesada por el dolor, pero rápidamente derivó en bronca colectiva. La muerte de un niño de 5 años, atropellado el domingo por la noche por el chofer del intendente Javier Wayar, desató disturbios, protestas y enfrentamientos con la policía frente al edificio municipal.
El hecho ocurrió poco después de las 20.30 sobre una de las principales arterias de la localidad. El menor fue embestido por una camioneta, Ford Ranger, conducida por el chofer del jefe comunal. Tras el impacto, el niño fue asistido y trasladado en estado crítico, pero horas más tarde se confirmó su fallecimiento.
Con el correr de las horas, la conmoción se transformó en un fuerte reclamo social. Durante la mañana de hoy, vecinos se concentraron frente a la Municipalidad exigiendo justicia y respuestas. En medio de cánticos y acusaciones, la protesta escaló y derivó en momentos de tensión, con la intervención de efectivos policiales que debieron cerrar el edificio y evacuar al personal.
El reclamo no se limitó únicamente al siniestro vial. Durante la protesta también surgieron críticas a la gestión municipal, lo que le dio al conflicto un tinte político y elevó la tensión en un pueblo que, según los vecinos, se encuentra sumido en el abandono por parte de la intendencia.
En paralelo, los manifestantes avanzaron con un corte sobre la Ruta Nacional 68, generando complicaciones en el tránsito y obligando a un despliegue mayor de seguridad para evitar que la situación escale aún más.
Fuentes oficiales confirmaron que el conductor permanece demorado y que se le realizaron los test de alcoholemia (negativo) y dosaje, mientras la fiscalía interviniente define su situación procesal. El vehículo involucrado fue secuestrado y trasladado a la dependencia policial.
La investigación sigue en curso en medio de un clima social cargado, donde el pedido de justicia convive con la desconfianza y el enojo de una comunidad golpeada por la tragedia.
Uno de los elementos que sumó indignación entre los manifestantes fue el vínculo entre la víctima y el entorno político local. Vecinos señalaron que el niño fallecido sería familiar, en segunda línea, de una secretaria personal del intendente, lo que alimentó sospechas y cuestionamientos.
El reclamo no se limitó únicamente al siniestro vial. Durante la protesta también surgieron críticas a la gestión municipal, lo que le dio al conflicto un tinte político que incrementó la tensión en la zona.
En paralelo, los manifestantes avanzaron con un corte sobre la Ruta Nacional 68, generando complicaciones en el tránsito y obligando a un despliegue mayor de seguridad para evitar que la situación escale aún más.
Fuentes oficiales confirmaron que el conductor permanece demorado y que se le realizaron los test de alcoholemia y dosaje, mientras la fiscalía interviniente define su situación procesal. El vehículo involucrado fue secuestrado y trasladado a la dependencia policial.
La investigación sigue en curso en medio de un clima social cargado, donde el pedido de justicia convive con la desconfianza y el enojo de una comunidad golpeada por la tragedia.
