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Espectáculos

7 propuestas para armar un campamento literario en casa

Hoy más que nunca hay que mantener los libros al alcance de los chicos . Como cada familia pueda: leyendo desde la web como ofrece la Fundación Leer en su Desafío 2020 o a través de los textos que están compartiendo varios autores en sus redes.

Y, por suerte, hay más recursos gratuitos de excelente calidad: una colonia literaria hogareña para chicos de 0 a 3 y de 4 a 8 años, una propuesta genial del sello Pequeño Editor con lecturas, videos y actividades. ¿Cómo funciona? Hay que enviar un mensaje con la edad y el nombre del interesado al 54 9117367 6390 (el número exclusivo para los contenidos de la colonia) y listo. Todos los días llega un correo electrónico con material para trabajar en casa .

Para los que quieran compartir libros impresos con los chicos, esta semana recomendamos 7 títulos publicados hace unos años que seguramente están en la biblioteca familiar. La lectura compartida es la mejor manera de combatir el aburrimiento y la angustia que puede generar el aislamiento preventivo .

Mentiras y moretones, de Pablo Bernasconi (Sudamericana). “Hay dolores que se pelean con la memoria. Y la empujan hasta que cambie de color. Por eso ninguna verdad suena tan real como una mentira bien contada”, escribe Bernasconi en “Preguntas”, el texto con el que comienza este libro magnífico, integrado por veinticuatro relatos ilustrados. Breves (algunos de apenas una página), los cuentos de Mentiras y moretones son profundos, divertidos y juguetones. “Uno de miedo”, por ejemplo, está presentado en forma de espiral; ese recurso invita al lector a girar el libro para leer la historia completa. Esta semana, el autor e ilustrador empezó a compartir en las redes un relato por día de Mentiras y moretones y otros libros como El infinito Excesos y exageraciones .

Con la cabeza en las nubes, de Diego Bianki y colaboradores (Pequeño Editor). Con textos de Raquel Franco y Ruth Kaufman, este álbum ilustrado invita a los lectores a dibujar nubes e inventarles formas extrañas y divertidas. Como hacemos todos cuando miramos el cielo, Isol Maitena , Gusti y Cristian Turdera, entre otros autores integrales, descubren animales y personajes en las nubes. El libro trae también fotografías intervenidas con dibujos y datos que explican algunas cuestiones fundamentales: de qué están hechas las nubes, cómo se sostienen en el aire. Ganador de los premios White Ravens 2011, Alija-IBBY 2011 y Korea Educational Brand Award 2013, Con la cabeza en las nubes nació como un juego colectivo en un blog, donde Bianki y compañía compartieron más de 500 fotos de nubes e invitaron a ilustradoras e ilustradores de varios países a intervenir las imágenes. 

Hoy me siento. Mis emociones de la A a la Z, de Madalena Moniz (Periplo). En este abecedario ilustrado, cada letra representa un sentimiento. De la mano de un chico, que cuenta cómo se siente, los lectores pueden explorar las emociones y los estados de ánimo. Lo interesante de la propuesta es que las palabras elegidas no son obvias y muchas obligarán a los chicos a buscar (o preguntar) qué significan: audaz, enredado, heroico, “jupiteriano”, viajero y así. Un libro para compartir con los más chicos, conozcan o no las letras. Al final, trae páginas en blanco que invitan a contar lo que uno siente con una o muchas palabras.

Amanda, pensadora, de Mariana Gardella y Mariela Califano (Capital Intelectual). Especializada en filosofía griega antigua, Gardella dicta clases de filosofía para adultos y también para chicos. Integró el grupo de trabajo El Pensadero y participó en varias ediciones de la Noche de la Filosofía con talleres para chicos sobre temas como los sueños y los miedos. En este libro, ilustrado por Califano, la autora invita a los pequeños lectores a formular preguntas filosóficas. En las solapas desplegables vienen las “instrucciones”, dirigidas a padres, docentes, talleristas y mediadores. El libro “es una invitación a jugar un juego sin reglas fijas que puede ser aceptado, criticado o transformado. No es una receta, sino un camino posible para una experiencia filosófica con niñas y niños”. A través de las frases de una chica (y de preguntas relacionadas que aparecen abajo en un globo), los lectores se van sumergiendo en el maravilloso terreno del pensamiento crítico.

¿Jugamos?, de Svein Nyhus (Niño Editor). Este álbum del autor e ilustrador noruego propone a los más chicos una lectura interactiva siguiendo a un personaje entrañable llamado Butti. Puede ser un marcianito o un cachorro de alguna especie extraña. No importa. Lo cierto es que tiene cuerpo rojo y enormes ojos azules y parece que lo hubieran pintado con témpera usando los dedos. Esos mismos colores se repiten en todas las páginas, donde aparecen distintas propuestas de Butti a los lectores: seguir un camino, bailar un rato, darle un abrazo. Un libro bellísimo para jugar y soñar.

Señales, de Ethel Batista y Eva Mastrogiulio (Nazhira). “Si cierro los ojos es que no estoy”, dice en la primera página de este álbum precioso, que invita a dejarse llevar por las señales y los indicios que aportan los personajes, unos muñecos colorados y amarillos con capucha de colores y orejitas. Con el recurso gráfico de solapas de papel que se levantan para dejar al descubierto ciertas escenas y situaciones, el texto es breve y juega con las ilustraciones. “Si camino en círculos es porque no sé cómo hablarte”, dice de un lado. “Y si me detengo es que me animé”. Tierno, sencillo y conmovedor, es uno de esos libros para regalar y regalarse. Y tener siempre a mano, en especial en estos días de aislamiento obligatorio .

¿Qué te imaginas?, de Cecilia Garavaglia, con ilustraciones de Mey Clerici (Arte a Babor). Un libro con ideas inspiradoras de grandes artistas como Kandinski, Gaudí, Monet y la fotógrafa Grete Stern para estimular la creatividad de los chicos. A partir de un texto breve sobre cada personaje, la autora propone preguntas que disparan la imaginación. “¿Cómo podríamos representar un sueño?”, “¿Qué cosas podríamos apilar para armar una escultura?” y “¿Cuántos colores usó Monet para pintar el agua de su cuadro?” son algunas de las cuestiones planteadas para trabajar con los chicos en casa.

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