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Sexta jornada del juicio por el homicidio de María Leonor Gine

Durante la mañana comparecieron, entre otros, el ex administrador del edificio donde vivía la víctima, un amigo personal del imputado Agustín Morales (21), un médico psiquiatra del Hospital del Milagro y un sacerdote de la Fundación Fazenda.

La sexta jornada del juicio llevado adelante por el homicidio de María Leonor Gine (70), ocurrido el 28 de marzo del 2020, se desarrolló con la recepción de nuevas declaraciones testimoniales.

Durante la mañana comparecieron, entre otros, el ex administrador del edificio donde vivía la víctima, un amigo personal del imputado Agustín Morales (21), un médico psiquiatra del Hospital del Milagro y un sacerdote de la Fundación Fazenda.

Los jueces y las partes escucharon la declaración de un testigo de la querella, quien definió a Agustín Morales como “su mejor amigo”. Contó que el día del hecho el acusado llamó a la puerta de su casa como a las 8 de la mañana. Él dormía y lo atendió su mamá. Ella lo fue a despertar y le dijo: “Está Agustín afuera. No salgás porque lo veo raro”. Entonces él lo atendió por la ventana. El acusado le pidió que saliera a fumar con él, propuesta que rechazó.

El testigo refirió que lo vio “pasado de vueltas”, es decir, amanecido y con señales de haber estado “escabiando” o drogándose. Le reclamó por presentarse así en su casa, delante de su mamá. Comentó que Agustín le pidió 500 pesos, pero él le dijo que no le iba a dar, que solo le iba a prestar para que se tome un remis hasta la casa de su abuela.

Dijo que no le quiso recibir el dinero para el remis y supuso que era porque estaba en la camioneta de su abuela.

Agustín se fue y entonces él llamó a su madre para contarle lo sucedido. Ella le pidió que lo retuviera en el lugar pero él le explicó que no lo había hecho pasar por el tema de la pandemia.

El testigo dijo que sabía de las adicciones de su amigo y que su problema principal era la cocaína. También fumaba marihuana de vez en cuando. Afirmó que nunca lo vio violento ni cegado. Contó que lo vio cambiar celulares y camperas para conseguir plata para drogarse, pero no era de robar.

Sobre la relación de Morales con su abuela aseguró que era muy buena, que se amaban y que era recíproco. Consideró que, no obstante, cuando ella tenía que ponerle límites lo hacía. Dijo que Gine lo llamaba a veces para corroborar que Agustín había estado con él, como le había asegurado a ella.

Describió a Morales como un chico amable, compañero y capaz de reconocer sus errores cuando se equivocaba.

Hoy también declaró un exadministrador del consorcio del edificio donde residía Leonor Gine. El testigo de la querella aclaró que al momento del hecho ya no desempeñaba esa labor, pero sí conoció a Agustín Morales porque antes ya había residido durante una temporada con su abuela. Refirió que esto fue hace tres o cuatro años y que recibió quejas de los vecinos por el comportamiento del joven.

Dijo que en el edificio vivían mayormente personas de avanzada edad y que le elevaron reclamos porque el acusado entraba y salía a altas horas de la noche y dejaba en la escalera residuos de marihuana y preservativos usados. Contó que en una ocasión le avisaron que Morales se encontraba en el palier, en ropa interior. Cuando fue a verificar lo encontró como adormecido. Llamó a la puerta del departamento de su abuela y entre ambos lo hicieron entrar. Contó que ella le pidió que no les contara a los vecinos porque sentía vergüenza.

Después de este episodio, Gine lo llamó para decirle que se quedara tranquilo porque su nieto se iría del departamento. Efectivamente así fue: al poco tiempo el acusado se mudó de allí.

También declaró durante la jornada un sacerdote colaborador del centro de recuperación de adictos Fundación Fazenda, ubicada en Rosario de Lerma. Se trata de una institución privada de la Iglesia Católica.

El testigo propuesto por la defensa técnica de Morales dijo que conocía al nieto de la víctima y también al imputado Federico Detzel, porque ambos habían residido en la institución.

Dijo que conoció a Agustín cuando tenía 16 años e ingresó por primera vez a la fundación para intentar recuperarse de sus adicciones. Estuvo allí entre abril y agosto de 2016. Por decisión propia salió y volvió en noviembre de 2016. Entonces se quedó un año, hasta noviembre de 2017. Luego de eso, lo volvió a ver en febrero de 2020, cuando hizo un nuevo intento de ingreso, pero se fue por propia voluntad después de tres días.

El sacerdote dijo que en sus primeros ingresos, Morales se integró muy bien a las actividades propuestas y a la convivencia. Cuando volvió en febrero de 2020 lo vio mal. Llegó a la fundación luego de haber ingresado al Hospital Ragone.

Sobre Detzel, el testigo sostuvo que entró a Fundación Fazenda en febrero de 2016 y que fue trasladado a otra sede en La Rioja porque había tenido problemas con el responsable local de la institución. El sacerdote señaló que Detzel tenía “una personalidad más difícil para la convivencia” y que “tenía problemas con la autoridad”.

Durante la jornada declararon también dos médicos psiquiatras. El primero de ellos, un profesional del Hospital del Milagro. Sostuvo que en una oportunidad Agustín Morales estuvo internado por orden judicial en la Unidad de Desintoxicación del nosocomio. Llegó acompañado por policías. En ese momento presentaba un policonsumo (pasta base, alcohol). Dijo que no tenía conciencia de su enfermedad, no le interesaba hacer el tratamiento y se fugó del hospital, por lo que se elevó un informe a la justicia.

Consultado sobre la posibilidad de amnesia en un adicto, el testigo refirió que se puede producir por consumo combinado de benzodiacepinas (psicofármacos) y alcohol. Esto produce un efecto desinhibitorio.

El profesional señaló que la abstinencia produce ansiedad de consumo y malestares físicos. Refirió que alguien con rasgos psicopáticos (con conceptos morales deficientes) puede llegar a tener reacciones violentas. Dijo que cuando atendió a Morales tenía una historia de consumo iniciada a los 13 años de edad.

En este dato coincidió el psiquiatra del Poder Judicial que le realizó una pericia al imputado Morales el 10 de junio de este año. Dijo que durante la entrevista, el acusado negó ser protagonista de los hechos que se le imputan.

El profesional afirmó que, aparte de ser adicto crónico, el imputado tiene un comportamiento antisocial por la propia ingesta.

Luego de la comparecencia de los testigos, el tribunal pasó a un cuarto intermedio hasta mañana a las 9. La audiencia de debate está a cargo de los jueces de la Sala III, María Gabriela González, Carolina Sanguedolce y Pablo Farah.

Por el hecho se encuentran imputados Agustín Morales, nieto de la víctima, Federico Leonardo Detzel (30) y Tania Rocío Aguirre (30).

Agustín Morales está siendo juzgado por homicidio agravado por el vínculo, ensañamiento, alevosía, criminis causa y por haber mediado violencia de género, en perjuicio de María Leonor Gine, en concurso real con violación de medidas dispuestas por la autoridad competente para impedir la propagación de una pandemia.

Federico Leonardo Detzel y Tania Rocío Aguirre, en tanto, están imputados por homicidio agravado por ensañamiento, alevosía, criminis causa en perjuicio de María Leonor Gine, en concurso real con violación de las medidas dispuestas por la autoridad competente para impedir la propagación de una pandemia.

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