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Policiales

Intentó llevarse por la fueza a su hijo

 La mujer se hizo trasladar en un patrullero hasta donde se hallaba el chico de 9 años.

Una joven madre fuera de sí llegó en la tarde del jueves junto a un familiar suyo hasta un domicilio de Villa Floresta, ubicado en cercanías de la torre 40, donde intentó por la fuerza rescatar a su hijo biológico, a quien la Justicia se lo quitó por supuestos malos tratos y otros tipos de violencia de difícil explicación.

La mujer se hizo conducir hasta el lugar donde actualmente vive su exesposo, un obrero de la construcción, quien se encuentra en pareja con una joven domiciliada en esa casa, en lo alto del viejo barrio Floresta.

La mujer, cuya identidad se reserva para preservar al menor, quien fue revictimizado de manera brutal en casi media hora de incidentes violentos, en un sitio donde la policía se hallaba presente pero en las puertas del domicilio. Allí la mujer ingresó sin protocolo, sin permiso a intentar llevarse por la fuerza al niño, quien se escondió debajo de una cama, lo que hizo enfurecer aún más a la mujer.

Los incidentes fueron relatados por las distintas partes en la comisaría 4, aunque las versiones de un lado y otro difieren sustancialmente.

El propietario de la vivienda donde se sucedieron los hechos, Walter. O. López, un hombre de 57 años, trabajador municipal, dijo que los incidentes se suscitaron a las 14.

“Yo estaba esperando a una gente para trasladar a mi esposa a una sesión de quimioterapia cuando veo que llega un patrullero. Pensé que podría tratarse de algún tema relativo al COVID-19 y salí a atender. La sorpresa mía es que del patrullero descendieron una joven de unos 25 años y un muchacho”, contó.

“Aquí es, dijeron e ingresaron por la fuerza. Yo no entendía nada, pues a la mujer ni al joven los conocía, intenté detenerla pero me golpeó. Así de esa manera y a los gritos llamaba al hijo del marido de mi hija Alejandrina. No sabía quien era y la mujer se trenzó en batalla con mi hija y después con todo que se interpusiera en su búsqueda del niño“, narró.

En el diálogo que el hombre de 57 mantuvo con este medio, siguió: “El chico había oído a su madre, pero no sabíamos eso y se había ocultado debajo de una cama. No sé cómo se puede relatar lo que pasó allí. Los gritos de esa mujer, la pelea entre ellas para no dejar que la madre ingrese al dormitorio donde estaba el chico, su propio hijo”.

“Fue de terror. Pero lo que vino después es inexplicable”.

“La mujer ingresó con la ayuda de su compañero y descubrió al niño oculto, lo tomó de los pies o de la ropa y se lo quería llevar a la rastra. Una cosa es que se los cuente otra vivirlo. Yo solo atiné a llamar al 911. Desde allí notificaron a los policías que estaban afuera y recién ingresaron para detener a la mujer que se quería llevar al chico a como dé lugar”.

“De esa manera los policías se llevaron a la mujer al patrullero mientras el muchacho se fue a pie. No sabíamos qué hacer. No permitimos que secuestraran al menor y tuvimos que ir a la comisaría 4 a ver que había sucedido con esa mujer”.

“Allí quise denunciar los atropellos vividos, pero no me dejaron denunciarlos y por el contrario me tomaron una testimonial del incidente, cuando fue en mí domicilio, más allá que se trataba de un secuestro o de lo que fuere”.

“Lo peor es que con los nervios le relaté paso a paso lo que sucedió y me dijeron que firme mi testimonial, que hoy -por ayer leí- y dice cualquier cosa menos lo que relaté”.

Según el relato, la mujer que causó todo el desorden llegó en el patrullero.

“Segundo, que la guarda del menor al menos provisoria la tiene el esposo de mi hija y tercero no me pueden exponer así a mí y a mi familia por esas cuestiones tan delicadas, con una persona fuera de sí, a quien no conocía. No sé qué voy a hacer a futuro, no sé si esa persona intentará recuperar a su hijo de manera aún más violenta, no lo sé”.

“Lo digo porque ya ubicó el lugar donde vive su expareja y eso es grave, no solo para mí sino para ese pequeño que tampoco tiene culpa alguna”.

“Estoy aún un poco confundido, pero fue de terror”, aclaró Walter O. López.

El incidente finalmente se trasladó hacia la comisaría 4, donde se labraron las actuaciones de un lado y de otro.

En ese sentido se dijo que el niño no fue llevado a la comisaría y que permanece junto a su padre y la familia de su madrastra.

Al ser inquirido sobre por qué el niño quedó a cargo de su padre biológico, la familia dijo que es por violencia y malos tratos.

Una casa con historia

En esa misma casa de Villa Floresta el 14 de diciembre de 2016 irrumpió de manera violenta el exnovio de una de las hijas del hoy denunciante. Ingresó cuando la joven se encontraba al cuidado de una bebé. 
El atacante, Luis Gonzalo Reyes, degolló a Belén López, quien tras tres meses de estar en coma volvió a la vida y llevó a delante un juicio histórico contra su expareja, quien fue condenado a 14 años de prisión por tentativa de homicidio doblemente agravado y desobediencia judicial.

“Quizá engañaron al personal policial ”

“Hemos pensado mucho pero no entendemos hasta ahora porque la policía llevó a la mujer hasta el lugar donde se hallaba su hijo de nueve años. No sabemos si tenían orden judicial para que lo visite o simplemente los llevaron para causarnos problemas”, dijo López.

“Pensamos que quizá les dijo que necesitaba verlo, no sabemos pero está mal. Muy mal porque es el niño el que sufre todo este manoseo”, agregó. “Además, yo tengo a mi esposa gravemente enferma y en la casa eran todas mujeres excepto yo, que nada podía hacer pues no los conocía, solo atiné a evitar que lo raptaran o se lo llevaran en contra de su voluntad, ya que está claro que el chico se escondió debajo de una cama para evitar ser hallado por su propia madre. Es muy triste”, reflexionó.