La Policía intensificó los rastrillajes en zonas de montaña. Está prófugo desde el martes cuando apareció muerta su expareja Natalia Cruz.
La búsqueda de Orlando Serapio entró en una etapa decisiva luego del hallazgo de la camioneta Ford EcoSport gris, patente AB 763 HD, abandonada entre los kilómetros 45 y 47 de la Ruta Nacional 51, a la altura de Chorrillos. El vehículo fue encontrado por un lugareño, oculto entre yuyales y ramas características de la zona, lo que refuerza la hipótesis de una maniobra deliberada para evitar ser detectado.
Tras el descubrimiento, la Policía activó un operativo de rastrillaje intensivo con una orden clara impartida alrededor de las 9 de la mañana: localizar al sospechoso “vivo o muerto”, ya que los investigadores no descartan que haya tomado una autodeterminación ante la presión policial y judicial.
Serapio conoce en profundidad el terreno. Trabajó en el ferrocarril y frecuentaba las estribaciones montañosas del lugar, lo que le habría permitido internarse en zonas de difícil acceso. Según fuentes de la investigación consultadas, pudo haber ganado altura por las cumbres para intentar salir hacia Pascha, La Silleta o incluso rutas alternativas con conexión hacia Jujuy.
Durante el allanamiento en la vivienda del barrio Luz y Fuerza, los peritos detectaron la faltante de ropa de abrigo, herramientas, una linterna y una cantimplora, elementos que refuerzan la hipótesis de una fuga planificada por sectores de montaña. Los investigadores creen que el acusado salió con mochila y provisiones básicas, preparado para desplazarse a pie.
Las pesquisas también confirmaron que Serapio evitó avanzar hacia el puesto de Gendarmería, consciente de que sería detectado, optando en cambio por dirigirse hacia Chorrillos, un sector que permite acceso a senderos de altura y pasos naturales hacia distintas localidades.
Ante este escenario, nuevas comisiones policiales fueron desplegadas en la zona y no se descarta solicitar colaboración a la Policía de Jujuy para ampliar el cerco de búsqueda.
Los antecedentes violentos de Serapio eran numerosos
Serapio tenía antecedentes por violencia de género. Fue pareja de Natalia Cruz, con quien tuvo dos hijos de 17 y 11 años, y también registraba denuncias previas en la ciudad de General Güemes. Pese a los antecedentes, el Juzgado de Violencia de Género N° 2 sólo había dispuesto restricciones perimetrales.
Recién el martes 17, día del crimen, se había ordenado custodia fija, medida que llegó después de reiterados pedidos de ayuda realizados por la víctima, quien había denunciado amenazas y manifestado temor por su vida. Con la camioneta localizada y el perímetro de búsqueda reducido, los investigadores consideran que el caso entra ahora en su fase final.
