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Sociedad

El avance de la pandemia Coronavirus en Argentina: por la ansiedad, la angustia y el “jet lag social” se dispararon las consultas por trastornos del sueño

El insomnio está a la orden del día desde que se vive en cuarentena. Es porque la gente perdió sus rutinas, por la incertidumbre que provoca la pandemia y, para muchos, la imposibilidad de trabajar.

La frase de Gabriela Martínez Castro, directora del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad, abre la puerta del laberinto emocional en tiempos de pandemia. De tiempo y de espacio, se trata. De tiempo, de espacio y de emociones. Todo junto y en aislamiento. “Todo es un caos”, sigue Martínez Castro. “Y el caos es de todos. Incluso nosotros, los especialistas, también tenemos problemas para conciliar el sueño”.Newsletters Clarín Coronavirus en la Argentina

Las consultas se multiplicaron. Del otro lado de la línea telefónica se escuchan casos de ansiedad, estrés, depresión. “Pero en todas las demandas hay una cuestión unánime: la dificultad para descansar bien a la noche”.

Laura no se llama Laura pero prefiere llamarse Laura para dar testimonio. Es psiquiatra. Antes de que el país se detuviera por el aislamiento obligatorio solía visitar a sus pacientes, que están internados. Ahora la rutina se puso en pausa. Y ella, que ya sufría insomnio, lo potenció.

“Para mí es algo habitual, lo sufro hace tiempo. Pero lo que me pasa ahora es que siento que se agudizó porque directamente no tengo sueño. No es sólo que no puedo dormirme. Hoy me dormí a las 5 de la mañana, a las 7.30 me despertó mi hija y arranqué”, cuenta a Clarín. Y sigue: “Noto una aceleración del pensamiento, una necesidad imperiosa de hacer actividades. En general, cuando podíamos hacer vida normal, paso poco tiempo en mi casa. Ahora tengo que resolver todo lo hogareño, eso sumado a la convivencia… Algunos días hice uso de un ansiolítico, pero intento evitarlo. Por dentro creo que tengo que parar, que en algún momento me la voy a poner si sigo así”.

Su cable a tierra en estas madrugadas quedó plasmado en un par de páginas de Word a modo de diario íntimo delinsomnio en cuarentena.En esas líneas, detalla entre otras cosas los pormenores de su flequillo, los recovecos de su casa y cómo va sumando episodios el juego de adivinar los pocos ruidos que llegan desde afuera.

“Desde antes de que se decretara el aislamiento aumentaron alrededor de un 20% las consultas. Es un montonazo. Pacientes que estaban rumbo al alta tuvieron recaídas”, advierte Martínez Castro. El Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad debió sumar personal para dar abasto con las consultas. Continúan con la atención a través de videollamadas y aportan una charla abierta los lunes y jueves para personas que sufran ansiedad y depresión. Los interesados deben anotarse en www.ceeta.org.

La presidenta de la Asociación Psicoanalítica Argentina, Claudia Borensztejn refleja un panorama similar. Por el aislamiento abrieron a la comunidad una línea de WhatsApp con atención gratuita. “Antes del coronavirus llegaban a ese números 3 ó 4 consulta semanales. Ahora tenemos más de 150 llamados por semana. Yo misma atiendo y derivo a los casi 80 profesionales de la Asociación”.

El insomnio es un trastorno recurrente en la población Argentina que aumentó notoriamente en época de aislamiento por el coronavirus.

¿Y qué patologías presenta esa gente que llama? “La gente tiene angustia, hay algunos pocos que sufren también ataque de pánico, pero en un 95% sufren problemas para dormir. Y no pueden dormir porque están angustiados, tienen miedo. No solo por la enfermedad sino por no saber qué pasará con sus trabajos. Hay mucha gente que está sola y se siente a la deriva”.

Borensztejn afirma que “en general el insomnio es síntoma de una situación de angustia personal”, pero que en tiempos de coronavirus “la angustia excede a lo personal, es una angustia real y general”.

“Nuestra rutina se ve completamente alterada –aporta Gabriela Martínez Castro-. Lo que se altera en el fondo son los pensamientos que tenemos a futuro. Nadie sabe si vamos a salir ilesos de esta situación o no. O si nuestros seres queridos van a salir o cómo será todo después de esto. El temor que nos habla al oído lo tenemos todos. Y frente al temor nos anticipamos, queremos respuestas. La noche nos da una situación de mayor desprotección: surgen contenidos más libres, nos conectamos más hacia adentro. Y eso potencia el insomnio”.

En Argentina entre un 30 y 40% de la población adulta padece de insomnio

Diego Golombek, biólogo, divulgador científico y docente argentino, estudia la cronobiología del sueño. ¿Por qué dormimos y por qué no dormimos? “Cuando hablamos de insomnio hablamos de no dormir por completo. Lo que todos tenemos ahora es parasomnia, problemas en el sueño que puede ser dificultad para conciliarlo o dificultad para mantenerlo”, aclara en diálogo con Clarín.

“En este momento de cuarentena hay dos factores que contribuyen –desarrolla Golombek-. Por un lado hay algo común a la mayoría que es la preocupación, el estrés, el no saber qué va a pasar. Eso genera dificultades en el sueño. Por otro lado, hay una causa más biológica: las personas tenemos un reloj interno que le dice al cuerpo qué hora es. Cuando hay falta de luz le dice que es hora de dormir. Ese reloj está acostumbrado a tener ciertas rutinas relacionadas a lo biológico pero también a lo cultural y social. Y existe un “jet lag social” que es la diferencia entre la hora del mundo y la hora nuestra. Por eso usamos un despertador: en general, todos queremos dormir un poco más. Ahora, con el aislamiento, salvo que uno se imponga rutinas específicas es muy tentador el reloj biológico. Y nos tira todo hacia más tarde. Entonces hay gente que cuando se despierta ni llega a ver la luz de la mañana que es la nafta del reloj biológico”.

En esta misma línea, el psicólogo Alejandro Schujman aporta que “hoy estamos como niños asustados porque han visto una película de terror”.

“La mente no puede procesar esta nueva realidad, no logramos aún decodificar y recalcular este nuevo escenario. Tenemos jet lag, pero no por movernos físicamente de un lado a otro sino porque han cambiado absolutamente todas las coordenadas de nuestras vidas”.

Cynthia tiene 28 años, admite que le cuesta seguir una rutina a la mañana desde que su mamá la despertaba para ir al colegio primario y ahora que trabaja en investigación la organización del tiempo sigue siendo un problema. “Por lo general, yo misma tengo que establecer metas a corto y largo plazo y no hay alguien desde arriba que dicte el ritmo de mi trabajo. Esto que parece tan fabuloso conlleva, al menos en mi caso, una lucha constante. El insomnio sucede cuando la frustración del día anterior me invita a volver a la rutina y acostarme temprano. Durante la cuarentena, pasé a hacer todo mi trabajo desde mi living, por lo que el horario de oficina es el que yo disponga. Me faltan los incentivos para intentar seguir la rutina de la mañana y las horas de la noche se extienden como nunca. Tanto que, aún sin la obligación de ir al instituto, intenté volver a los horarios ‘razonables’. ¿El resultado? A las 3, 4 de la mañana estoy luchando por dormirme. La cuarentena derribó casi la última regla impuesta: tratar de seguir un horario razonable de oficina”.

Las redes sociales actúan como catarsis de estos días. El reservorio es tan amplio como democrático. En Twitter pueden aparecer sentencias sobre el destino sociológico de los cacerolazos, seguido de opiniones cruzadas por decisiones del Gobierno mixturadas por memes de ataúdes y videollamadas. En esa fauna, el insomnio también dice presente bajo el hashtag #InsomnioNacional, una especie de terapia grupal de madrugada.

El diván virtual oscila entre los que de madrugada encadenan temporadas enteras de una serie, muchos que no saben en qué día de la semana viven y el consuelo de sentirse acompañado a través de una pantalla con gente que en cualquier parte del mundo también sufre en cuarentena. 

Los especialistas, en tanto, recomiendan dormir más de lo habitual en época de aislamiento para fortalecer el sistema inmunológico. “Los fenómenos inmunitarios están estrechamente relacionados con la cantidad y calidad de horas de sueño, cuantas más horas se duerme, preferentemente a la noche, se genera una respuesta inmune más adecuada”, apuntó Daniel Perez Chada, director de la clínica del Sueño del Hospital Austral.

El caso de Alberto de Caballito es particular. “Desde hace más de 10 años, dormir es un problema. Suelo acostarme de madrugada y en general me lleva más de una hora conciliar el sueño. Doy vueltas en la cama, generalmente pensando en temas vinculados a mi trabajo. Vivo solo, pero cuando estaba en pareja, era bastante molesto para ella. Cuando finalmente me duermo, no pasan más de dos o tres horas hasta que me despierto y me engancho a pensar otra vez”, repasa ante Clarín. Lo curioso es que la patología desapareció durante el aislamiento.

“Desde hace dos semanas, estoy trabajando y dando clases desde mi casa. En coincidencia con eso, empecé a dormir muchísimo mejor. Me acuesto más temprano, duermo de corrido seis o siete horas y me levanto mejor, renovado, incluso de mejor humor. Quizás tenga que ver con que el aislamiento hace que no tenga que convivir con el ambiente tóxico de mi lugar de trabajo. Así que el confinamiento, que me limita en algunos aspectos, me ha resultado beneficioso para el sueño”.

Pablo Hirsch es el director Centro Privado de Psicoterapias. Cuenta que unos días antes de decretado el aislamiento, llegaron infinidad de consultas de los pacientes para saber cómo manejarse ante esta realidad novedosa. “Hemos multiplicado por 12 la cantidad de casos que se encuentran en tratamiento online”.

Hirsch indica que “el insomnio es una de las posibles respuestas a la ansiedad y el estrés. El aislamiento puede alterar la cantidad y la calidad del sueño. Puede modificar nuestras rutinas diarias, afectar el tiempo que estamos expuestos a la luz natural y reducir la actividad física que hacemos regularmente. La mayor parte de la gente se va a recuperar sin problemas, pero no todos. El proceso puede ser muy distinto”.

El Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad aumentaron un 20% las consultas en tiempo de coronavirus. La Asociación Psicoanalítica Argentina recibe 150 llamados semanales a una línea gratuita. El Centro Privado de Psicoterapias multiplicó por 12 los tratamientos online

La revista médica británica The Lancet publicó recientemente un estudio sobre el impacto psicológico de la cuarentena en la población. La revisión indica que una duración del aislamiento superior a 10 días se correlaciona con una mayor presencia de síntomas de stress postraumáticos, entre ellos el problema para conciliar el sueño.

Fuente: Clarín

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