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El Mundo

Brasil reabre la economía con 1.200 muertes diarias

Algunas ciudades comienzan a flexibilizar las restricciones impuestas desde marzo, mientras los especialistas advierten de un posible rebrote de casos cuando aún no se ha superado el primero.

Brasil, ya tiene casi 48.000 muertos por Covid-19, y no hay dudas que llegará esta semana al millón de casos confirmados al tiempo que reabre a toda prisa la economía.

Es una desescalada desordenada y muchas veces contradictoria que preocupa a los especialistas ya que estiman puede traer graves consecuencias en los próximos días. Sería un rebrote dentro del primer brote, porque en Brasil la curva nunca empezó a bajar tal es así que el país lleva tres días seguidos sumando más de 1.200 muertes diarias.

La situación en las principales ciudades

No obstante, desde principios de este mes muchas ciudades empezaron a relajar las ya de por sí laxas restricciones impuestas desde marzo.

São Paulo apoyó la decisión en el hecho de que la ocupación de las camas en las unidades de cuidados intensivos había bajado al 70 por ciento. Los especialistas alertaron de que ese no podía ser el único criterio.

El alcalde de Río de Janeiro, Marcelo Crivella cedió a la presión del lobby de los centros comerciales adelantando su reapertura a tiempo para las compras del Día de los Enamorados (en Brasil se celebra el 12 de junio), provocando importantes aglomeraciones. También promovió el regreso de las competiciones oficiales de fútbol. El primer partido, entre el Flamengo y el Bangu, se celebró el jueves a puerta cerrada en el estadio de Maracaná, justo al lado de un hospital de campaña con pacientes que todavía luchan por sobrevivir.

Brasil reabre la economía con 1.200 muertes diarias

A pesar de todo, hay algunos signos para el optimismo: en las capitales más afectadas hasta ahora, como São Paulo y Río, el nivel de contagios se está estabilizando, aunque el virus avanza ahora por el interior de estas regiones.

Al norte, Manaos, la capital de Amazonas, que se hizo famosa por ser la primera en abrir fosas comunes en los cementerios ante la explosión de casos, cerró esta semana uno de sus hospitales de campaña.

Brasil es un país de tamaño continental y la pandemia tiene ritmos diferentes, alegan las autoridades.Según los especialistas, el problema mayor es la ausencia de coordinación por parte del gobierno central. El presidente Jair Bolsonaro hace semanas que prácticamente no se refiere a la pandemia, ni siquiera para restarle importancia, como hacía hasta ahora.

Cada estado hace lo que le parece, y en muchos casos hay que rectificar. Al sur, Curitiba reabrió iglesias e incluso gimnasios, y enseguida tuvo que dar marcha atrás y volver a la fase ‘naranja’, después de que el número de casos se triplicara en apenas una semana. Precisamente las regiones del sur, que hasta ahora habían sobrellevado relativamente bien la pandemia, son las que más preocupan ahora, por la llegada del invierno, y con él, la estación de las enfermedades respiratorias.

«Habrá una confluencia de los casos de coronavirus con los casos de gripe, de dengue y de chikungunya. Todas las endemias van a confluir. Cuando esta tormenta perfecta ocurra habrá una demanda de camas de UCI. Ya empezó. Estamos en ella, pero aún no explotó de la manera que probablemente puede explotar», decía recientemente Miguel Nicolelis, médico coordinador del comité científico contra la Covid-19 del Consorcio Nordeste.

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