A pesar de la tragedia, la comunidad tucumana demostró una inmensa solidaridad. Sin embargo, el sector agropecuario sufrió grandes pérdidas.
Las intensas lluvias que azotaron Tucumán la semana pasada provocaron severas inundaciones en varias localidades, dejando devastadores daños tanto en las viviendas de cientos de familias como en el sector agropecuario de la provincia. En medio de esta difícil situación, más de 300 animales fueron rescatados de zonas inundadas gracias al trabajo de Fernando Pieroni y su equipo, quienes lideraron el operativo de rescate, con el apoyo de voluntarios, veterinarios y vecinos. Además, se entregaron más de 40 toneladas de alimento y se organizó un campamento sanitario para la atención de los animales afectados.
Fernando Pieroni, presidente de la Fundación Planeta Vivo Argentina, destacó la importancia de la acción solidaria ante la tragedia. «Gracias a la colaboración de todos, logramos rescatar y atender a los animales que más lo necesitaban. Las pérdidas humanas y productivas son muy dolorosas, pero el rescate de estos seres vivos nos ha dado una inmensa satisfacción», comentó el líder del rescate, quien se ha convertido en un referente para la protección animal en el país.
Sin embargo, el rescate de los animales no fue la única tarea urgente que enfrentaron. La situación en el campo tucumano es crítica, ya que las precipitaciones acumuladas durante los últimos meses generaron desbordes de ríos y arroyos, dejando campos inundados y cultivos completamente arruinados. En varias zonas productivas del sur tucumano, los productores han reportado pérdidas significativas debido al anegamiento de tierras que históricamente no sufrían inundaciones.
Las pérdidas del campo
La Federación Agraria Argentina (FAA) alertó sobre la gravedad de la situación y la presidenta de la organización, Andrea Sarnari, pidió asistencia urgente para las familias afectadas y un plan de obras hidráulicas que prevenga futuros desastres. La falta de infraestructura adecuada en varias zonas rurales, sumada a las fuertes lluvias que superaron los 300 mm en algunos sectores, ha complicado enormemente las tareas de rescate y asistencia.
Las autoridades locales continúan trabajando para mejorar el acceso a las zonas más afectadas, donde los caminos rurales siguen intransitables debido a las inundaciones. Además, persisten cortes de energía eléctrica en algunas localidades, lo que dificulta la distribución de ayuda y la comunicación con las familias evacuadas.
El drama de las familias afectadas por las inundaciones se ve agravado por la falta de mantenimiento de algunas obras hidráulicas clave en la región, como el canal centro, que permanece cerrado desde hace más de dos décadas. Los productores han insistido en la necesidad urgente de avanzar con proyectos de infraestructura que puedan reducir el impacto de futuros fenómenos climáticos extremos.
A pesar de la magnitud de la crisis, el rescate de los más de 300 animales y la solidaridad de los tucumanos han demostrado que, incluso en medio de la tragedia, se puede trabajar en conjunto para hacer frente a los desafíos. La situación en el campo sigue siendo crítica, pero la esperanza sigue viva gracias al trabajo incansable de Fernando Pieroni, la Fundación Planeta Vivo Argentina y todos los que se unieron en esta causa.
