Declaró Manuel Kvedaras, hermano de la víctima.
El juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras sumó ayer un testimonio clave que permitió reconstruir el clima previo al crimen ocurrido el 4 de agosto de 2023 en el barrio El Tipal. Manuel Kvedaras, hermano de la víctima, puso el foco en los días anteriores y en un dato central: el pedido desesperado de Mercedes para no enfrentar sola a José Eduardo «Jota» Figueroa.
«El sábado 29 de julio me decía que la acompañe porque no quería enfrentarlo sola», recordó durante su declaración. Según explicó, ese día su hermana ya había tomado la decisión de separarse y le transmitía que su pareja estaba «muy enojado». Ella lo llamó ese día al mediodía desde su auto llorando.
Ese mismo día, Manuel salió a tomar un café con su madre, María del Valle Jiménez de los Ríos, para hablar de la situación de Mercedes. Mientras estaban juntos, Mercedes les enviaba mensajes de WhatsApp en los que relataba la discusión de esa jornada. Les decía que Figueroa la había humillado frente a la familia. «La noté muy angustiada», afirmó.
Manuel, según admitió, le dijo que debía enfrentar sola a su marido. Esa situación y respuesta se repitió en otro plano en la declaración que había dado su madre en la primera jornada del juicio, el miércoles pasado.
En ese testimonio, Jiménez de los Ríos reconstruyó ese mismo sábado desde otra perspectiva: contó que su hija la visitó pero no quiso bajar del auto. «Estoy muy mal, no me hagas bajar», le dijo. Según relató, allí percibió por primera vez con claridad la dimensión del miedo. «Me decía que él estaba endiablado», recordó.
«Yo no imaginé la magnitud del miedo que ella le tenía»
La madre sostuvo que hasta entonces no había dimensionado la situación. «Yo no imaginé la magnitud del miedo que ella le tenía», afirmó ante el tribunal, en una declaración que se extendió durante tres horas.
Ambos relatos, el de Manuel y el de su madre, coincidieron en un punto: el sábado previo al crimen, Mercedes ya expresaba temor, describía un estado alterado de su pareja y buscaba apoyo para enfrentar la situación. Ambos le dijeron que debía enfrentar ese problema con él.
En su declaración, además, recordó el momento posterior al crimen, cuando vio el cuerpo de su hermana durante el sepelio. «Me di cuenta de lo violento de su muerte», dijo, y explicó que esa impresión lo llevó a pedir que el velorio se realizara a cajón cerrado.
El testigo también se refirió al vínculo previo con el imputado, con quien dijo haber tenido una relación cercana. «Éramos amigos, compartíamos amigos, era mi confidente», sostuvo. Sin embargo, aclaró que, aunque no presenció agresiones físicas, sí observaba malos tratos verbales.
