Martín Menem busca demorar la ofensiva opositora contra el jefe de Gabinete. El miércoles quiere avanzar en el recinto con dos proyectos económicos prioritarios para el oficialismo.
La Libertad Avanza decidió desactivar la sesión especial convocada por la oposición para este miércoles en la Cámara de Diputados con una jugada parlamentaria: el presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales citó al cuerpo para la próxima semana con el objetivo de comenzar a debatir una eventual interpelación al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
La maniobra, diseñada por el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, busca quitarle sentido político a la sesión impulsada por la oposición, que de todos modos no cuenta con los números necesarios para prosperar.
En el oficialismo sostienen que la oposición no tiene quórum para abrir la sesión y tampoco reúne los dos tercios requeridos para votar sobre tablas una interpelación a Adorni. Con la convocatoria de la comisión ya fijada, el tema quedó encauzado por la vía legislativa ordinaria y perdió relevancia la ofensiva opositora prevista.
La decisión también persigue un segundo objetivo: despejar el camino para que la Cámara de Diputados pueda celebrar una sesión ordinaria el miércoles, considerada prioritaria por el Gobierno.
La Casa Rosada necesita concretar esa sesión para avanzar con dos proyectos que considera impostergables: la aprobación del denominado super-RIGI, un régimen especial para grandes inversiones, y el pago de US$170 millones a los bonistas, cuyo vencimiento opera el 30 de junio.
En el oficialismo entienden que ambos temas no deberían quedar relegados por la crisis política en torno a Adorni y buscan evitar que el caso complique la agenda legislativa.
La convocatoria de la Comisión de Asuntos Constitucionales les permite ganar tiempo y, al mismo tiempo, mantener abierta la posibilidad de sesionar el miércoles para tratar las iniciativas económicas que el Ejecutivo considera prioritarias.
El caso Adorni dejó de ser exclusivamente un asunto judicial para convertirse en un problema político para el Gobierno. La continuidad del jefe de Gabinete ya impacta sobre la capacidad del oficialismo para ordenar mayorías y gestionar su agenda parlamentaria.
La semana pasada, la oposición había solicitado una sesión especial en Diputados para tratar la interpelación de Adorni, aunque desde el comienzo admitía dificultades para reunir los apoyos necesarios.
El principal obstáculo es reglamentario: para aprobar el tratamiento sobre tablas se requieren los dos tercios de los votos y la oposición está lejos de alcanzar ese número.
La estrategia oficial se complementa con otra discusión que atraviesa el Congreso. Patricia Bullrich impulsa una interpretación reglamentaria que eleve la exigencia para habilitar el tratamiento de una eventual interpelación y que, en caso de no conseguirse los dos tercios, el expediente sea remitido a la Comisión de Asuntos Constitucionales, lo que postergaría el debate sin una fecha definida.
