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Cultura

La capacidad visual de Da Vinci explicaría la sonrisa de la Mona Lisa

Ese don le habría permitido observar las características del vuelo de una libélula cientos de años antes de que las cámaras de alta velocidad ayudaran a hacerlo, explica un informe del investigador David Tahler.

El autor de la investigación, David Thaler, profesor de Genética, Microbiología y Biotecnología de la Universidad de Basilea (Suiza) e investigador de la Universidad Rockefeller (EE.UU.), sostiene que esa capacidad visual de Da Vinci se entiende a partir del concepto psicofísico de «critical flicker fusion frecuency» (CFFF) o frecuencia crítica de fusión de parpadeo.

Para un ser humano normal, el ámbito de CFFF se encuentra entre 20 y 40 flashes por segundo, lo que se expresa en hercios (Hz). En las personas más perceptivas, la cifra es de poco menos de 50 Hz. Por eso, cuando miramos una película que se proyecta a entre 48 y 72 imágenes por segundo los fotogramas individuales son percibidos como una continuidad.

De ser cierta la teoría de Thaler, si Da Vinci viese una película en una sala de cine o en una televisión, que normalmente funcionan con una frecuencia de 60 Hz, el artista italiano habría sido capaz de observar los fotogramas de forma individual. Para el profesor, la clave en que se basa su teoría está en los propios escritos del artista, ya que al escribir sus observaciones sobre el vuelo de las libélulas, el artista explicó que «la libélula vuela con cuatro alas y cuando las del frente están elevadas, las traseras están bajadas«, según recoge en «Leonardo da Vinci: La biografía» uno de sus principales biógrafos, Walter Isaacson.

La capacidad visual de Da Vinci explicaría la sonrisa de la Mona Lisa



Si Da Vinci tenía realmente esta agudeza visual temporal, ¿era fruto de su trabajo y esfuerzo o era algo con lo que nació? Thaler opina que dos de los principales biógrafos de Da Vinci, Kenneth Clark y Walter Isaacson, que observaron su «rapidez visual» difieren en el origen.

Para Clark, es fruto de que Da Vinci tenía anormales «nervios en sus ojos y cerebro», mientras que, según Isaacson, el maestro renacentista cultivó esa capacidad con su curiosidad y deseo de observar.

El investigador cree que todavía no se puede concluir si la agudeza visual de Da Vinci era algo adquirido o con lo que nació, no descarta que el futuro posible análisis del ADN del genio italiano permita dirimir esta cuestión.