El Gobierno envió al Senado un paquete de pliegos para cubrir vacantes. Entre los nombres figuran familiares directos del presidente de la Corte Suprema, secretarias de jueces federales y el propio padre del funcionario que impulsa las designaciones.
El ministro Juan Bautista Mahiques logró que el presidente Javier Milei habilite el envío de alrededor de 60 pliegos de jueces para su tratamiento en la Comisión de Acuerdos del Senado. Entre las postulaciones que más ruido generaron se encuentra la de Ana Juan, esposa de Marcelo Martínez de Giorgi, el magistrado federal que actualmente interviene en la causa que investiga la estafa de la criptomoneda $LIBRA. Ese pliego, como tantos otros, había permanecido inmóvil durante los gobiernos de Mauricio Macri y Alberto Fernández.
El ascenso de la esposa de Martínez de Giorgi se informó este lunes, paradójicamente, justo cuando los ministros de la Corte Suprema de Justicia, Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, presentaban en el Palacio de Tribunales un proyecto para cambiar el reglamento de selección de jueces desde el Consejo de la Magistratura. Una movida oportuna, acaso planeada para despegarse de un escándalo que ya veían inevitable.
Familiares, prórrogas y lazos políticos
La polémica estalló porque entre los pliegos enviados figura el del papá del propio Mahiques, el juez de la Cámara Federal de Casación Penal, Carlos «Coco» Mahiques. El magistrado, que ingresó a ese tribunal durante el macrismo, consiguió ahora un pedido de prórroga excepcional por parte del Gobierno para quedarse otros cinco años en el cargo, luego de que cumpla los 75 años (el próximo 1° de noviembre) y deba enfrentar la jubilación obligatoria.
Pero además apareció en la lista la postulación de Emilio Rosatti, hijo del presidente de la Corte Suprema. Aunque al momento de conocerse la noticia el documento formal aún no había ingresado, un senador libertario lo confirmó: «Llega el martes». El hijo de Rosatti fue propuesto para integrar un tribunal oral federal en la ciudad de Santa Fe, provincia natal de su padre; mientras que Ana Juan fue propuesta para el juzgado federal de Hurlingham, en la provincia de Buenos Aires.
La discusión abierta por los jueces del máximo tribunal apunta a la discrecionalidad y las mediaciones políticas que, a su criterio, le quitan transparencia a la postulación de candidatos en el Poder Judicial. Sin embargo, la lista de parientes que integra este primer lote de pliegos complica el relato de una Justicia que busca alejarse de las cuestionadas prácticas de la «familia judicial». Fuentes del Gobierno no ocultaron que se decidió mandar en esta tanda los pliegos del hijo de Rosatti y de la mujer de Martínez de Giorgi para «diluir» el impacto político que causa que el ministro empuje la continuidad de su propio padre.
La respuesta del oficialismo y los objetivos de fondo
Ante las consultas periodísticas por la postulación de la mujer del juez que investiga al entorno presidencial —lo que podría interpretarse en los pasillos judiciales como un intento de comprar la benevolencia del magistrado—, desde el círculo íntimo del ministro respondieron que Mahiques ya había sugerido su designación cuando fue representante del Ejecutivo en la Magistratura durante la gestión macrista: «¿Por qué no volvería a recomendar su nombramiento?», preguntaron de forma retórica.
El mismo razonamiento aplicaron para justificar el pliego de María Julia Sosa, secretaria del juzgado nacional en lo Criminal y Correccional N° 10, a cargo del juez Julián Ercolini. Sosa fue propuesta para integrar un tribunal penal federal en La Plata. «Mahiques ya había mandado hace ocho años los pliegos de Ana Juan y de Sosa«, subrayaron.
Sin ponerse colorado, Mahiques hijo incorporó en esta primera tanda el pliego de su padre para que el próximo 16 de abril se realice en el Senado la audiencia pública por la prórroga de su rol. Esta tanda de pliegos sirve para cubrir apenas una mínima parte de las más de 200 vacantes en los juzgados federales, pero busca disimular que el nombramiento de «Coco» Mahiques es el que está en condiciones de dictaminarse rápidamente en la comisión y llegar al recinto.
El timing escogido por el oficialismo para iniciar el trámite parlamentario empaña por completo la presentación del proyecto de reglamentación que promueve la Corte. De hecho, en el mismo momento en que se enviaban estos pliegos al Congreso, Lorenzetti afirmaba públicamente: «se trata de evitar que la selección de jueces y juezas sea algo arbitrario, discrecional, oscuro, que responda a intereses poco claros».
El envío masivo de estas designaciones parece apuntar a dos objetivos claros: conseguir cierta distensión judicial en la causa de la criptoestafa y garantizar la compensación para Mahiques, logrando que su padre continúe un lustro más en la estratégica Cámara de Casación Penal, el máximo tribunal encargado de juzgar los delitos de corrupción en el país.
