Su hermana María del Rosario declaró desde su experiencia personal y reconstruyó una trama de violencia sostenida en el tiempo. Describió agresiones físicas y verbales, conductas de control y el intento fallido de la víctima por separarse del acusado.
En el juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras, su hermana María del Rosario declaró desde su experiencia personal y reconstruyó una trama de violencia sostenida en el tiempo. Describió agresiones físicas y verbales, conductas de control y el intento fallido de la víctima por separarse del acusado.
En una de las jornadas más sensibles del juicio por el femicidio ocurrido en el barrio El Tipal, declaró María del Rosario Kvedaras, hermana de la víctima, quien llegó desde España para estar presente en el proceso. Su testimonio no solo aportó detalles sobre el vínculo entre Mercedes y el imputado, sino que también expuso episodios concretos de violencia que, según relató, se repitieron a lo largo de los años.
Al comenzar su declaración, la mujer fue directa: “Sí, lo conozco, es mi cuñado, esposo de mi hermana, padre de mis sobrinos y amigo de mis amigos”. Luego, en un tono firme, pidió: “Quiero que se haga cargo de quitarle la vida a mi hermana, que dé el ejemplo a sus hijos, que diga lo que pasó, que deje de hacernos perder años de vida”.
Uno de los momentos más impactantes de su testimonio fue cuando describió situaciones de violencia física que, según dijo, su hermana Mercedes le había confiado en privado. Entre ellas, mencionó que en una oportunidad el acusado le arrojó salsa de soja en la cara, y en otro episodio, tras salir del gimnasio, le vació una botella de agua en la cabeza. Para la testigo, estos hechos formaban parte de un patrón de maltrato que se repetía en la intimidad del hogar.
“Era como un lobo con piel de cordero”, sostuvo, al describir la conducta del imputado. Dijo que es un psicópata pero aclaró que no tiene formación en medicina ni psicología, pero insistió en que puertas adentro ejercía violencia verbal constante. También aseguró que su hermana quería separarse desde hacía años, aunque no lograba concretarlo por lo que definió como un “círculo de manipulación”.
La mujer recordó además que, días antes del crimen, el 29 de julio de 2023, notó a Mercedes especialmente angustiada, con la voz afectada y con miedo. Ese cuadro, según planteó, se inscribe en un contexto de tensión creciente en la relación.
En su declaración, también dio cuenta de otros episodios más graves, como uno ocurrido en una vivienda anterior, donde —según dijo— el acusado habría tomado del cuello a su hermana y la habría ahorcado, tras lo cual ella decidió irse del lugar. A esto sumó descripciones de un vínculo atravesado por celos, control y desvalorización constante.
Además, relató una situación ocurrida en la casa de El Tipal, en una reunión con amigos, cuando el imputado se molestó porque Mercedes se quedó hasta la madrugada compartiendo con ellos. Al día siguiente, según contó, la discusión escaló, en el que él la descalificó con insultos y le recriminó su rol en la casa.
Como parte de su testimonio, leyó además mensajes intercambiados con Mercedes en los que la víctima expresaba su intención de separarse, lo que refuerza, según la querella, la hipótesis de un proceso previo de violencia de género.
El relato de María del Rosario se incorporó así a una serie de testimonios que buscan reconstruir no solo lo ocurrido el 4 de agosto de 2023, sino también el contexto en el que se desarrollaba la relación entre la víctima y el acusado.