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Cultura

“Caldereños”, una muestra fotográfica

Hasta mañana se exponen 25 retratos de pobladores de La Caldera realizados por Jorge Barbatti en la página abrilcultural.com.ar.

El artista Jorge Barbatti expone 25 retratos que les hizo a pobladores de La Caldera en una muestra virtual a la que denominó “Caldereños”. Su trabajo estará disponible hasta fines de mes en la página abrilcultural.com.ar. Barbatti contó que hace más de doce años que reside en La Caldera y que haberse afincado allí ha tocado fibras de su vocación artística. “Habitar un espacio no significa ser un ‘vecino’ del pueblo, sino anidar las imágenes de ese lugar”, definió. Agregó que sobre esa plataforma se erigió el proyecto “como un proceso inacabado, como una mirada que va montándose sobre imágenes que en su devenir van cimentándose”. Además, relató que en ese transcurso su mirada dio un vuelco. “Tuve una idea inicial de realizar un registro fotográfico, de documentar el cambio de lo rural a lo urbano que sufrió el pueblo en estos últimos diez años. Pero cuando decidí trabajar con retratos de lugareños, el artista le ganó al documentalista”, especificó. Fue la palabra de Sara Facio, la fotógrafa argentina mundialmente célebre por la ejecución de retratos y que en 1992 recibió el Premio Konex de Platino, la que le ofició de brújula. 

“Caldereños”, una muestra fotográfica

Varios pisaban por primera vez un estudio y les ganó la timidez. 

“Recuerdo que Sara dijo: ‘Un rostro es el mejor paisaje’ y esa frase me cautivó. De allí que, en vez de fotografiar como Facio a Julio Cortázar, Jorge Luis Borges o Pablo Neruda, entre otras figuras, yo retraté caldereños, no a todos, la gran mayoría descendientes de pastores de los cerros que hoy son mis vecinos. Los mismos que construyeron mi casa, fabrican adobes, venden bollos, humitas o empanadas”, señaló.

Todos ellos pusieron un pie en su estudio fotográfico. “Cuando los invitaba para retratarlos casi todos me preguntaban: ‘¿Me visto de gaucho? ¿Qué me pongo?’. A pesar de que no era mi búsqueda, algunos trajeron espontáneamente un sombrero o vistieron a su hijo de gauchito. Resulta muy difícil romper con ese espejo de miradas propias y ajenas”, describió. Pero el anecdotario no se le había agota en eso. “El otro interrogante que les surgía era: ‘¿Por qué a mí?’. Seguramente para la mayoría fue su primera experiencia de ser retratado. Lo mágico del estudio es la posibilidad de hacer esa operación de extracción de sus roles o contextos. Despojarlos de las miradas folclorizantes, sacudirles el eslogan turístico de ‘tierra gaucha’ para iluminarlos desde otro lugar”, dijo. 

“Caldereños”, una muestra fotográfica