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Provincia de Salta

Hoy es el Día de la Bandera de Salta

Cada 8 de octubre, Salta celebra el día de su bandera, una insignia que lleva los colores del poncho de Güemes, la historia de las luchas por la independencia y las 23 estrellas que representan a sus departamentos.

Cada 8 de octubre, Salta celebra el día de su bandera, una fecha para mirar hacia atrás y recordar cómo nació esta provincia y a conocer la particular historia de una insignia que, aunque parece haber estado siempre, tiene menos de tres décadas de existencia oficial.

Para encontrar el origen de esta celebración hay que remontarse al 8 de octubre de 1814, cuando Gervasio Antonio de Posadas, por entonces director supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, firmó el decreto que dio origen a la Provincia de Salta, al separarla de la jurisdicción de Tucumán.

Fue un paso importante en la organización política, que por aquellos años eran escenario de las luchas por la independencia. Con el tiempo, la fecha quedó ligada a la identidad provincial y fue elegida para rendir homenaje a nuestra bandera.

Pero hay un detalle que muchos salteños quizás desconozcan: la bandera que hoy flamea en las escuelas, las plazas y los edificios públicos nació de las ideas de un grupo de chicos.

Una bandera que comenzó a tomar forma en un aula salteña

La historia de la bandera de Salta tiene algo especial. Su origen está en las aulas, entre cuadernos y estudiantes que tuvieron la oportunidad de imaginar cómo debía representarse la identidad de la provincia.

En la década del 90, el Ministerio de Educación convocó a un concurso para elegir la bandera provincial. La propuesta despertó un enorme interés y se presentaron más de cuatro mil trabajos, cada uno con una manera particular de contar qué significaba ser salteño.

Entre tantas ideas, el proyecto elegido fue el de los alumnos de séptimo grado «A» de la escuela Nicolás Avellaneda. Los chicos encontraron la manera de reunir en un mismo diseño elementos profundamente ligados a la historia local: los colores del poncho salteño, el escudo provincial y las estrellas que representan a los departamentos.

Aquella propuesta, con las incorporaciones realizadas por el jurado para definir el diseño final, terminó convirtiéndose en uno de los símbolos oficiales de Salta.

El 5 de junio de 1997 se sancionó la Ley Nº 6.946, que estableció la adopción de la bandera provincial. La norma fue promulgada el 14 de junio mediante el Decreto Nº 2.663 y publicada en el Boletín Oficial el 24 de ese mismo mes.

De esa manera, lo que había comenzado como una actividad escolar pasó a formar parte de la historia de Salta. Una historia que tiene como protagonistas a estudiantes que supieron expresar, a través de un dibujo, buena parte de lo que representa nuestra provincia.

El poncho de Güemes, presente en cada rincón de la bandera

Quizás la prenda que identifica a Salta dentro y fuera de sus fronteras, es el poncho rojo con guardas negras. Una imagen inseparable de los gauchos, de las tradiciones que se conservan en los pueblos y, fundamentalmente, de la figura del general Martín Miguel de Güemes. Por eso, no es casualidad que esos colores sean los protagonistas de la bandera provincial.

En el centro aparece el escudo de Salta, con su campo azul y una estrella plateada de seis puntas, semejante a las antiguas espuelas gauchas conocidas como nazarenas. En su interior, un sol dorado recuerda los servicios prestados por la provincia durante las luchas por la independencia.

Son detalles que tienen un sentido especial para los salteños. Porque detrás de esos colores está la memoria de los hombres y mujeres que atravesaron tiempos difíciles, de los gauchos que acompañaron a Güemes y de una tierra que tuvo un papel fundamental en la historia argentina.

Las 23 estrellas que representan a toda Salta

Alrededor del escudo se destacan 23 estrellas doradas. Cada una representa a uno de los departamentos que integran la provincia.

Desde los Valles Calchaquíes hasta el Chaco salteño, desde la Puna hasta los pueblos del Valle de Lerma, esas estrellas reúnen bajo una misma insignia a territorios que tienen sus propias costumbres, paisajes e historias.

Salta es diversa, tiene cerros, valles, quebradas, montañas y extensas llanuras. Tiene pueblos donde las tradiciones gauchas siguen presentes, comunidades que conservan saberes ancestrales y ciudades que crecieron sin perder del todo el vínculo con sus raíces. Aunque cada rincón tiene su propia identidad, las 23 estrellas recuerdan que todos forman parte de una misma provincia.

Una bandera que flamea en las escuelas, las plazas y los pueblos

Desde su adopción oficial, la bandera salteña comenzó a ocupar un lugar en la vida cotidiana de la provincia. La Ley Nº 6.946 establece su presencia en organismos públicos provinciales y municipales, además de los actos oficiales realizados en territorio provincial. También dispone cómo debe acompañar a la Bandera Argentina cuando ambas se izan, deben hacerlo en mástiles separados y, si existe uno solo, la provincial debe ubicarse debajo de la nacional.

Su uso también está permitido para particulares, instituciones culturales, entidades deportivas y organizaciones privadas, siempre que se respeten las disposiciones establecidas. La bandera de Salta está en los patios escolares, en las ceremonias patrias, en las plazas de los pueblos y en los actos donde los salteños se reúnen para recordar su historia.

Para muchos chicos, conocerla es también una de las primeras formas de acercarse a la historia provincial. Aprender qué representan sus colores, por qué lleva un escudo y qué significan sus estrellas es descubrir que hay detrás de esa insignia.

Una historia que sigue viva en cada salteño

A casi 30 años de su creación oficial, la bandera de Salta ya tiene un lugar propio entre los símbolos que nos identifican. Su historia guarda una particularidad entrañable, ya que fue imaginada por estudiantes que encontraron inspiración en aquello que forma parte de la vida cotidiana, desde el poncho de Güemes hasta los paisajes y las tradiciones de los distintos departamentos.

Cada 8 de octubre, cuando el bordó, el negro y las estrellas doradas vuelven a ocupar un lugar especial en los actos y homenajes, también se renueva el recuerdo de una provincia que fue construyendo su identidad a lo largo de los siglos.

La bandera salteña es un pedacito de historia, de los gauchos, de los pueblos y de orgullo por la tierra.