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El periódico Infobae.com acompañó la quinta edición de la Experiencia 4x4 – Tren a las Nubes, el evento Off Road más importante del país. El testimonio de organizadores y participantes. Fotos y videos.
"Si querés decile que se apure, que hay otras cuarenta personas esperando y que estaría bueno que nos acompañe". Frases por el estilo, con ironía, humor, impaciencia y hasta fastidio, según la ocasión, intercambian los participantes a través de los equipos de radio instalados en cada una de las camionetas que se lanzan a la travesía. Todos juntos, diez parejas más un nutrido grupo de organizadores, deben convivir durante una semana en condiciones de supervivencia, adrenalina y solidaridad. Química explosiva que garantiza un resultado interesante.
Con un simple repaso de los objetivos del evento y otro poco de imaginación (y mucha exageración), podría trazarse un paralelo entre la Experiencia 4x4 - Tren a las Nubes y El Método Gronholm, la popular obra que cuenta el devenir de un puñado de aspirantes a un puesto de trabajo que se somete a un cruel sistema de selección de personal por parte de una empresa multinacional. Los encargados, invisibles, los ponen a prueba con situaciones en las que los involucrados se encuentran tentados de pasar uno por encima del otro con tal de seguir adelante.
Mucha exageración, decíamos, pues en esta travesía por el noroeste argentino no se obtienen tales resultados. Pero sí la idea de los organizadores es llevar a los participantes a situaciones límite para analizar sus reacciones, evaluar sus decisiones y conocer, finalmente, a la pareja más completa entre habilidades físicas y condiciones humanas. Esas personas que elegirían para que los salvaran en medio de una selva, ejemplifican los jurados o marshalls.
"La Experiencia 4x4 tiene un ganador, pero que no necesita ganar ninguna prueba en especial. Nosotros les ponemos parámetros fijos, como tiempos, recorridos que terminan en algún lugar; cosas que en realidad no existen… pero bueno, eso saca lo peor de cada uno por ganar la prueba y eso es lo que estamos buscando para empezar a descartar los que sabemos no van a ganar. Estamos preparando a la persona que pueda hacer nuestro laburo, que pueda manejar un grupo", describe Ricardo Djapic, uno de los organizadores del evento que tiene como objetivo paralelo fomentar el turismo en el NOA, con el Tren a las Nubes como eje de las provincias de Catamarca, Salta, Jujuy y Tucumán.
Con esa premisa, cada día los veinte participantes -elegidos por un método de selección que incluyó cerca de 1.800 postulantes- sortean las pruebas correspondientes a bordo de las Ford Rangers 4x4 que los directores de la competencia pusieron a disposición. Competencia que, por si todavía hace falta aclararlo, no premia al más rápido ni al más veloz. Por eso el desafío es doble: mostrar fortaleza individual y a su vez compromiso colectivo.
No todos lo asimilan de la misma forma. Sucede que para esta quinta edición de la prueba llegaron parejas de todas las provincias argentinas, pero también -y por primera vez- de distintos países como Chile, Bolivia, Colombia (los ganadores, ver Notas Relacionadas) y Polonia, con el agregado de que cada uno de ellos ostentaba en su currículum más de una experiencia en el plano profesional. Un choque de culturas y de formas de encarar la competencia que le otorgaban un condimento extra al menú.
En ese sentido, los polacos fueron los que menos se adaptaron, por no decir que jamás lograron una integración plena. Las limitaciones del idioma, pero también el peculiar humor del matrimonio Marek, entorpeció la comunicación y hasta generó roces con otros participantes.
Un cuadro para recordar La exigencia de los coordinadores, las bajas temperaturas -llegaron a dormir en carpa con casi 22 grados bajo cero, a escasos kilómetros de Abra Pampa- y el esfuerzo físico se vieron contemplados por los inconmensurables paisajes de la Quebrada de Humahuaca, no por casualidad declarada Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad.
En esas condiciones se desarrolló el evento Off Road más importante del país, promocionado oportunamente como "el Camel Trophy argentino". La caravana, compuesta por un total de veinte camionetas -entre participantes y organización-, recorrió más de mil kilómetros de montaña, ripio, lodo y asfalto.
Los competidores debieron demostrar, además, su destreza a bordo de los kayaks dispuestos para transitar aguas como la Laguna Pozuelos (en una de las últimas pruebas del evento), y en un duro trekking de doce kilómetros en la zona de Valle Grande. Así recibieron las provincias de Salta y Jujuy a este grupo de aventureros dispuestos a superar sus límites.
Las chicas La novedad en la edición 2008 de la Experiencia 4x4 - Tren a las Nubes fue la participación de una pareja íntegramente femenina, conformada por Karina Sanz y Guillermina Pertino. "Nos eligieron porque de alguna manera sabían que nos la íbamos a bancar, que no tendríamos problemas ni en armar una carpa, ni en meternos en el barro y mucho menos en integrar un grupo", dice la primera.
"Esto es bastante más duro de lo que pensábamos. Empezamos en 1.700 metros (de altura) y un par de horas después estábamos en los 3.000 (NdeR: el trayecto siguió y se internaron en zonas de hasta más de 4.500 metros de altura). En el medio, macheteamos para abrirnos paso, metimos palo… No es sólo manejar una camioneta", complementa su compañera a Infobae.com.
Las chicas -así las identificaron rápidamente los demás competidores- se enfocaron en borrar con elegancia esa condición de minoría, como para evitar condescendencias de ocasión y situarse en un plano de igualdad con el resto.
De hecho, ante una consulta específica, descartaron enseguida la existencia de un comportamiento "especial" de los hombres para con ellas. "Acá hay buena onda entre todos. Nada tiene que ver con la estética. Se genera una historia en la que no cuenta que nosotras seamos mujeres, porque laburamos a la par de ellos", relata sin prejuicios Guillermina, de 26 años y proveniente de La Plata.
Está por recibirse de licenciada en Informática, pero trabaja en el taller de su padre. Conoció a su compañera en este viaje y reconoce que ya es algo así como su amiga íntima. Karina sonríe. Tiene 35 años, viene de Bariloche, donde ejerce como kinesióloga.
A las claras se nota que el binomio funciona, que está mentalizado y que se aprendió de memoria la consigna de no competir contra el resto, sino en todo caso contra sí mismo. Lo demuestra el premio al "Espíritu de Equipo" recibido en la ceremonia de cierre. Ya tienen motivos de sobra para regresar a casa plenas y orgullosas. Fuente: Infobae |