El mercado de pulgas y sus peligros PDF Imprimir
sábado, 04 de octubre de 2008

Las ferias ubicadas a lo largo del microcentro salteño no son ajenas al peligro de un posible incendio. Las miles de prendas de vestir y otros tantos artículos son el combustible ideal para una receta mortal.

Una reciente recorrida de El Tribuno por esos lugares puso de manifiesto una situación tan peligrosa como alarmante: prácticamente no existen los matafuegos. En uno de los centros comerciales más grandes, ubicado sobre Ituzaingó y Urquiza, sólo se pudo divisar un cartel indicando las salidas de emergencia.


Después de la tragedia de Cromañón y de la sucedida en un shopping de Asunción del Paraguay (donde murieron 400 personas) los "free shops", como era de esperar, fueron puestos bajo la lupa.


Con todas las miradas encima, los propietarios de los locales comenzaron a cumplir con las medidas de seguridad, pero, al igual que en el caso de los boliches, con el paso del tiempo quedaron en el olvido.
¿Qué pasaría si se produce un foco de incendio en cualquiera de los pequeños locales? Lo más seguro es que se transforme en otra tragedia más. Por lo pronto, elementos para que esto suceda no escasean.

 

"Realizamos controles estrictos"

El jefe de la división Bomberos de la Policía de la Provincia, Víctor Tejerina, asegura que el área a su cargo realiza los controles necesarios en los locales de concurrencia masiva.


"Nosotros les otorgamos la habilitación para que puedan funcionar. Si no cumplen con las medidas que requerimos de acuerdo a las normas, ordenanzas municipales y la ley nacional de higiene y seguridad, no pueden abrir las puertas", señaló el uniformado.


Consultado sobre la actividad particular de los boliches, Tejerina sostuvo que "personal policial de bomberos, en conjunto con las unidades regionales hacen inspecciones en los locales. Se verifica que estén abiertas las puertas de emergencia y los matafuegos reglamentarios. Otro aspecto que se tiene en cuenta son las luces de emergencia", señaló.
Pero más allá de lo puramente reglamentario en cuanto a habilitaciones, la preocupación radica en la actitud que se adopta en ciertos locales, donde la concurrencia es masiva y donde se privilegia la rentabilidad a la seguridad. El ingreso de personas en lugares que no tienen la suficiente capacidad ni superficie es un tema que supera los requisitos de habilitación de un local. También lo es la costumbre de acumular objetos en las salidas cuando aun hay gente dentro de los locales, el desinterés por la vigencia de los matafuego o el funcionamiento de las luces de emergencia, son otros ejemplos.

Fuente: El Tribuno

 
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