El "Angel rubio", un asesino implacable, pidió que lo liberen PDF Imprimir
jueves, 29 de mayo de 2008

Descendiente de una familia de clase alta salteña, fue condenado por 11 muertes, 17 robos, 1 violación y 2 raptos.
Carlos Robledo Puch, condenado a reclusión perpetua por 11 homicidios, 17 robos, una violación y dos raptos, pidió ser liberado, en lo que parece ser consecuencia del beneficio que le fue otorgado al odontólogo platense, Ricardo Barreda, quien se halla cumpliendo prisión domiciliaria en la casa de su novia, en el barrio porteño de Belgrano, desde el viernes pasado. 

Considerado mayor asesino de la historia criminal argentina Robledo Puch está preso desde 1972, con lo que ya superó varias veces el período mínimo de reclusión para dejar la cárcel, por lo que podría haber solicitado su libertad a partir de 2000, aunque no lo hizo.

Creen que es muy difícil que se le haga lugar ya que sus informes psiquiátricos son desfavorables. "Desde el 2001 sufre brotes psicóticos, tiene una personalidad perversa y agresividad contenida", precisó la fuente.

El horror

En 1972 el país se horrorizó al conocerse el raid delictivo de un muchacho de 20 años, con rostro inocente, cabellera rubia. Sin embargo, era y es el mayor asesino de la historia criminal argentina, Carlos Eduardo Robledo Puch.
En un año mató once personas -quizá más- y consumó decenas de asaltos.
Nació en 1952 y es descendiente, nada más, nada menos, que del general Martín Güemes.

Se hizo de dos amigos fieles: Jorge Ibáñez, ladrón desde los 10 años y Héctor Somoza, un vecino. Sin embargo , éstos no se llevaban bien y por ello echó de la "sociedad" a Somoza, que era de un origen más modesto.
En setiembre de 1970 junto a Ibáñez robaron una joyería y un taller, logrando suculentos botines.

En enero de 1971, sustrajeron dos motocicletas desde una concesionaria y, en un cajón, Robledo Puch descubrió a quien sería su mejor amiga: una pistola Ruby calibre 32.

El 15 de marzo de 1971, entraron a robar a un boliche. Hallaron 350.000 y, en un catre, a dos hombres dormidos: el dueño y el sereno. El "Angel Rubio" los ultimó de sendos disparos en la cabeza.

El 9 de mayo de 1971, se descolgaron por un tragaluz en una repuestera. Robledo Puch halló reposando a una pareja y su hijo recién nacido. Sin dudarlo, asesinó al hombre y disparó contra la mujer, a la que Ibáñez, intentó violar pese a que sangraba. Huyeron con 400 mil pesos, pero Robledo Puch, antes de irse, disparó a la cuna del bebé, que salvó su vida de milagro ya que la bala sólo lo rozó.

El 24 de mayo entraron en un supermercado y asesinaron al sereno.
La policía no relacionaba aún los crímenes entre sí, pero los periodistas ya hablaban de una "secta del crimen".

El 13 de junio de 1971 Ibáñez ingresó en un garaje del barrio de Constitución, a las 23 y mató, sin motivos cuidador. Luego robó un Ford Fairlane y se retiró. Pasó a buscar a su amigo y comenzaron a deambular. Ibáñez vió una chica que salía de un boliche y la secuestraron. Ibáñez la violó en el asiento trasero. Luego, la hizo bajar y cuando ella se alejaba, Robledo Puch la acribilló por la espalda.
Pocas noches después, secuestraron a otra joven que se defendió tenazmente y logró huir corriendo. Pero Robledo la mató de la misma forma.
El 5 de agosto, chocaron e Ibañez murió.

Robledo Puch no se inmutó: le sacó la cédula de identidad y se fue.
Tras ello, puso un paréntesis, volvió al colegio y su mamá le regaló un auto deportivo.

Poco después, retomó la amistad con Somoza.
El 13 de noviembre rompieron la vidriera de una armería y se llevaron un revólver Astra Cádiz calibre 32. Dos días después asaltaron un supermercado en Boulogne y acribillaron al sereno.

El 17 de noviembre, entraron en una concesionaria y mataron al cuidador. Una semana más tarde fueron hasta donde le habían comprado su auto, robaron un millón de pesos y Robledo Puch mató al sereno.

Fuente: El Tribuno 

 
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